|
LOS MUNDOS
VISIBLES E INVISIBLES parte TRES
Hay solamente una cosa
cierta en la vida, y esa cosa es la Muerte. Cuando pasemos al más allá y
nos encontremos frente a nuevas condiciones de existencia, el
conocimiento que de estas tengamos nos será indudablemente, de gran
ayuda.
Pero no es esto todo.
Para comprender el Mundo Físico, que es el mundo de los efectos, es
necesario comprender el mundo suprafísico, que es el mundo de las
causas. Podemos ver como corren los automóviles por las calles y
caminos; podemos escuchar el tictac de los instrumentos telegráficos;
pero la fuerza misteriosa que causa esos fenómenos permanece invisible
para nosotros. Decimos : "es electricidad", pero el nombre no da la
explicación. Nada sabemos de la fuerza en sí misma; vemos y oímos
únicamente sus efectos.
Si se coloca en una
atmósfera de temperatura suficientemente baja una copa llena de agua,
empezarán a formarse cristales de hielo y podremos ver el proceso de su
formación. Las líneas a lo largo de las cuales se cristaliza el agua
fueron durante todo el tiempo líneas de fuerza, invisibles hasta que el
agua se congeló. Los dibujos que la escarcha forma en los cristales de
las ventanas son manifestaciones visibles de las corrientes de los
mundos superiores que siempre están obrando sobre nosotros, y si bien
desconocidos por la mayoría, no por eso son menos poderosas.
Los mundos superiores
son, pues, los mundos de las causas de las fuerzas, y no podremos
comprender bien este mundo inferior sin conocer los otros y sin estudiar
las fuerzas y causas de las que todas las cosas materiales no son sino
efectos.
En cuanto a la realidad
de esos mundos superiores comparada con la del mundo físico, por extraño
que parezca, esos mundos superiores que para la mayoría son como
espejismos o, por lo menos, menos sustanciales, son, en verdad, mucho
más reales, y los objetos que en ellos se encuentran son mucho más
permanentes e indestructibles que los objetos del Mundo Físico.
Si tomamos un ejemplo
comprenderemos esto fácilmente. Un arquitecto no empieza a construir una
casa procurándose los materiales necesarios y contratando obreros para
que coloquen piedras sobre piedras al azar, sin pensarla o hacer un plan
previo. Primero empieza a pensar en una casa . Gradualmente este
pensamiento toma forma en su mente y, finalmente, adquiere una idea
clara de la casa, tal como debe ser, una imagen de la casa.
Esta casa permanece por
el momento, invisible para todos, menos para el arquitecto que la
concibió. La hace objetiva al dibujarla en el papel. Dibuja el plan, y
por medio de esa imagen objetiva de la forma de pensamiento o ideación,
los obreros construyen la casa de madera, de hierro, de piedra,
siguiendo las indicaciones de la forma de pensamiento creada por el
arquitecto.
De esta manera, la
ideación se convierte en una realidad. El materialista afirmará que la
casa construida es mucho más real, permanente y sustancia que la imagen
creada en la mente del arquitecto. Pero analicemos. La casa no podría
haber sido construida sin ese pensamiento. El objeto material puede ser
destruido por la dinamita, por un terremoto, por el fuego, pero la forma
de pensamiento subsistirá. Subsistirá tanto tiempo como viva el
arquitecto y por medio de aquel pensamiento podrán construirse
innumerables casas iguales a la destruida. Ni el arquitecto mismo puede
destruir su pensamiento. Aún después de su muerte ese pensamiento puede
ser utilizado por cualquiera que esté suficientemente desarrollado como
para poder leer en la Memoria de la Naturaleza.
Habiendo visto , pues,
lo razonable de la existencia de tales mundos, que existen en torno
nuestro y habiéndonos satisfecho sobre su realidad, permanencia y
utilidad de conocerlos, los examinaremos distinta y separadamente,
empezando por el Mundo Físico.
.
MAX
HEINDEL |