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El
cuerpo de deseos está radicado en el hígado así como el vital lo
está en el bazo.
En
todos los seres de sangre caliente, que son los más altamente
desarrollados y que poseen sentimientos, pasiones y emociones, puede
decirse que realmente viven, en todo el sentido de la palabra, ya
que no vegetan meramente. En tales seres repetimos, las corrientes
del mundo del deseo fluyen hacia el exterior por el hígado. La
materia de deseos está continuamente fluyendo en líneas curvas que
viajan hacia todos los puntos de la periferia del ovoide, y entonces
vuelven al hígado a través de cierto número de vórtices, de la misma
manera que el agua hirviente fluye continuamente hacia arriba para
volver hacia abajo una vez completado su ciclo.
Las plantas carecen de este principio impulsivo vigorizante y, por
lo tanto, no pueden manifestar vida y movimiento en la forma en que
lo hacen los organismos más desarrollados.
Donde hay vitalidad y movimiento, pero no sangre roja, no existe
tampoco cuerpo de deseos separado. El ser se encontrará simplemente
en estado de transición de la planta al animal y, por lo tanto, solo
se mueve bajo el impulso del espíritu-grupo.
En
los animales de sangre fría que tienen hígado y sangre roja, existe
un cuerpo de deseos separado y el espíritu-grupo dirige las
corrientes hacia adentro, porque en su caso el espíritu separado
(del pez o reptil individual, por ejemplo) está completamente fuera
del vehículo denso.
Cuando el organismo ha evolucionado hasta el punto que el espíritu
separado puede empezar a entrar dentro de sus vehículos, entonces
comienza - el espíritu individual - a dirigir las corrientes hacia
fuera, y vemos el principio de la existencia pasional y de la sangre
caliente. La sangre roja caliente del hígado suficientemente
desarrollado como para contener un espíritu es lo que fortalece las
corrientes que se lanzan hacia fuera, lo que es causa de que el
hombre y el animal manifiesten deseos y pasiones. En los animales,
el espíritu no está aún completamente dentro de sus vehículos. Esto
no se verifica hasta que los puntitos del cuerpo vital y del deseo
se correspondan , como se explica en el Capítulo XII. Por esta
razón, el animal no es un ser completamente "vivo", es decir, no
vive tan completamente como el hombre, ni es capaz de tener deseos y
emociones tan sutiles como las de éste, porque no tiene plena
conciencia. Los mamíferos actuales se encuentran en un plano
superior a aquél en el que se encontraba el hombre en su estado
animal de su evolución, porque aquellos tienen sangre roja y
caliente, cosas que el hombre no tuvo en aquel grado. Esta
diferencia de estados es debida al sendero en espiral de la
evolución, lo que también es causa de que el hombre sea ahora un
tipo de humanidad superior a la que formaron los ángeles actuales
cuando se encontraban en estado humano. Los mamíferos de hoy que han
alcanzado en su estado animal la sangre roja y caliente y que, por
lo tanto, son capaces de experimentar deseo y emoción hasta cierto
grado, serán en el Período de Júpiter un tipo de humanidad más pura
y mejor que lo que somos nosotros ahora, mientras que habrá algunos
de los que componen nuestra actual humanidad que aún en el Período
de Júpiter serán franca y abiertamente malvados. Sin embargo,
entonces no podrán satisfacer sus pasiones como ahora, pues serán
consumidos por sus propias fechorías. |