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Como
ya hemos dicho, reconoceremos estos hechos con toda facilidad en los
asuntos de la vida material; pero cuando se discute sobre las cosas que
están más allá de los sentidos o sobre los mundos suprafísicos, cuando
hay que probar las relaciones entre Dios y el hombre y los misterios más
íntimos de la chispa inmortal de la divinidad que encierra el alma,
entonces todos piden que se escuchen sus opiniones, que se preste toda
consideración a sus ideas sobre las cosas espirituales y se les conceda
igual valor que a las emitidas por el sabio que, mediante una vida de
paciencia y laboriosa investigación, ha adquirido sabiduría en esas
cosas elevadas.
Y
aún más; muchos no se contentarán solamente con pedir igual valor para
sus propias opiniones, sino que se mofarán y burlarán de las palabras
del sabio, tratando de impugnar su testimonio como fraude, y, con la
suprema confianza de la más profunda ignorancia, aseverarán que como
ellos no saben nada sobre la materia, es imposible que cualquier otro
pueda saber algo.
El
hombre que comprende su ignorancia ha dado el primer paso hacia el
conocimiento.
El
sendero hacia el conocimiento directo no es fácil. Nada realmente
valioso se obtiene sin esfuerzo. Nunca se repetirá demasiado que no
existen cosas tales como "dones" o suerte. Todo lo que uno tiene es el
resultado del esfuerzo. Lo que a uno le falta en comparación con el
otro, está latente en sí mismo y puede desarrollarse empleando los
medios apropiados.
Si
aquel que ha comprendido bien este concepto preguntara qué es lo que
debe hacer para obtener el conocimiento directo, el siguiente relato le
dará la idea fundamental del ocultismo.
Un
joven fue a ver un sabio cierto día y le preguntó: señor, ¿ qué debo
hacer para convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven ,
después de haber repetido su pregunta cierto número de veces con
parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma
demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por
tercera vez y repitió su pregunta: señor, ¿ qué debo hacer para
convertirme en un sabio?
Finalmente el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí
corría. Entro en el agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron
cierta profundidad, el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo
sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al
fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento, el
sabio interrogó:
-
Hijo mío, cuando estabas bajo el agua, ¿ que era lo que más deseabas?
Sin
vacilar contestó el joven : aire, quería aire.
-
¿No hubieras preferido mejor riquezas, laceres, poderes o amor? ¿ No
pensaste en ninguna de esas cosas?
- No
señor, deseaba aire y solo pensaba en el aire que me faltaba - fue la
inmediata respuesta.
-
Entonces - dijo el sabio - , para convertirte en un sabio debes desear
la sabiduría con la misma intensidad conque deseabas el aire. Debes
luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tu sola y
única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor,
seguramente te convertirás en un sabio.
Este
es el primer requisito fundamental que todo aspirante al conocimiento
oculto debe poseer: un deseo ardiente, una sed abrazadora de
conocimiento oculto; pero debe ser con un deseo intenso de ayudar a la
humanidad, un olvido completo de sí mismo para trabajar para los demás.
A menos de ser impulsado por tal motivo, el estudio del ocultismo es
peligroso.
Si
no se poseen estas cualidades, especialmente la última, en parte por lo
menos, cualquier tentativa para seguir el arduo sendero del ocultismo es
peligrosa. Otro requisito para poder aspirar al conocimiento directo es
el estudio del ocultismo indirectamente o de segunda mano. Para la
investigación directa son necesarios ciertos poderes ocultos que
permiten estudiar los asuntos relacionados con los estados prenatal y
post mortem del hombre; pero nadie debe desesperar de adquirir tal
conocimiento directo sobre esos asuntos, porque esos poderes ocultos no
se los haya desarrollado todavía. Así como un hombre puede conocer el
Africa, bien yendo allí personalmente, o bien leyendo las descripciones
hechas por los viajeros que han estado en ella, así también uno puede
visitar los reinos suprafísicos si es que ya está calificado para ello,
o bien puede estudiar lo que otros que ya se calificaron a sí mismos,
dicen como resultado de sus investigaciones .
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MAX
HEINDEL |