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Los tres
mundos de nuestro planeta son actualmente el campo donde se desarrolla
la evolución para cierto número de reinos de vida, en varios grados de
desarrollo. Únicamente cuatro de estos nos interesan por el momento: el
mineral, el vegetal, el animal y el humano.
Estos
cuatro reinos están relacionados con los tres mundos de diferente
manera, de acuerdo con el progreso que esos grupos de vidas
evolucionantes han hecho en la escuela de la experiencia. En lo que
concierne a las Formas, los cuerpos densos de todos los reinos están
compuestos de las mismas sustancias químicas: sólidos , líquidos y gases
de la Región Química. El cuerpo denso del hombre es tan compuesto
químico como la piedra, si bien esta última solo está ocupada por la
Vida mineral. Pero cuando hablamos puramente desde el punto de vista
físico, dejando a un lado toda otra consideración, hay varias
diferencias importantes si consideramos el cuerpo denso del ser humano
con el mineral de la Tierra. El hombre se mueve, crece y propaga su
especie; pero el mineral en su estado nativo, no hace nada de eso.
Comparando
el hombre con los vegetales, nos encontramos con que ambos tienen un
cuerpo denso; capaces de crecer y de propagarse; pero el hombre tiene
facultades que no posee la planta, pues aquel siente y tiene el poder de
moverse y de percibir las cosas exteriores a él.
Cuando
comparamos al hombre con los animales, vemos que ambos sienten, se
mueven, crecen, se propagan y perciben. Pero el hombre tiene además la
facultad del lenguaje, una estructura cerebral superior y las manos, que
son realmente una ventaja física. Débese notar especialmente el
desarrollo del pulgar, que hace la mano muchísimo más útil que la del
antropoide.
El
lenguaje humano es definido y expresa sentimientos y pensamientos,
todo lo cual coloca a su cuerpo en una clase aparte, más allá de los
tres reinos inferiores.
Para
comprender estas diferencias de los cuatro reinos, debemos ir a los
mundos invisibles y buscar las causas que dan a un reino lo que a otros
les es negado.
Para
funcionar en cualquier mundo y expresar las cualidades peculiares a él,
debemos poseer, ante todo, un vehículo compuesto de su materia. Para
funcionar en el Mundo Físico denso es necesario tener un cuerpo denso,
adaptado a nuestro ambiente. En caso contrario, seríamos fantasmas, como
se les llama generalmente a los que son invisibles para la mayoría de
los seres físicos. Además tenemos necesidad de un cuerpo vital para
poder expresar vida y crecimiento, o exteriorizar las otras cualidades
pertenecientes a la Región Etérica.
Para
manifestar sentimiento y emoción, es necesario tener un vehículo
compuesto por materia del Mundo del Deseo y una mente formada por la
sustancia de la Región del Pensamiento Concreto para que el pensamiento
nos sea posible.
Cuando
examinamos los cuatro Reinos con relación a la Región Etérica, nos
encontramos con que el reino mineral no posee un cuerpo vital separado,
y en seguida comprendemos por qué no puede crecer, propagarse o mostrar
vida sensible.
Como
hipótesis necesaria para explicar otros hechos, la ciencia material
sostiene que en el sólido más denso, así como en el gas más sutil, ni
siquiera se tocan dos átomos, sino que los rodea una envoltura de éter y
que esos átomos flotan en el universo en un océano de éter.
El
ocultista sabe que eso es cierto en la Región Química, y que el mineral
no posee un cuerpo vital de éter separado. Y como que el éter planetario
es el único que envuelve los átomos del mineral, se comprende entonces
con toda facilidad la diferencia. Es necesario, como ya hemos dicho, el
tener un cuerpo vital, un cuerpo de deseos, etc., separados para poder
expresar las cualidades correspondientes de los diferentes Reinos,
porque los átomos del Mundo del Deseo, del Mundo del Pensamiento y de
los mundos superiores interpenetran el mineral lo mismo que el cuerpo
humano, y si la interpenetración del éter planetario, que es éter que
envuelve los átomos del mineral, fuera suficiente para permitirle el
sentimiento y la propagación, su interpenetración por el Mundo del
Pensamiento sería también suficiente para permitirle pensar, lo que no
puede hacer porque carece de un vehículo separado. Esta penetrado
solamente por el éter planetario y, por lo tanto, es incapaz de
crecimiento "individual". Únicamente el éter más inferior de los cuatro,
el Químico, está activo en el mineral, siendo debidas a éste las fuerzas
químicas en los minerales.
Cuando
consideramos la planta, el animal y el hombre con relación a la Región
Etérica notamos que cada uno tiene un cuerpo vital separado, además de
estar compenetrados por el éter planetario que forma la Región Etérica.
Existe, sin embargo, una diferencia entre el cuerpo vital de la planta,
el de los animales y el del hombre. En el cuerpo vital de la planta ,
únicamente están en plena actividad el éter Químico y el Éter de Vida.
Por lo tanto, la planta puede crecer por la acción del Éter Químico, y
puede propagar su especie , por medio de la actividad del Éter de Vida
del cuerpo vital separado que posee. El Éter Luminoso está también
presente , pero es parcialmente latente, y el Éter Reflector falta por
completo. Es evidente, por lo tanto, que las facultades perceptivas y la
memoria, que son cualidades de estos éteres, no pueden manifestarse en
el reino vegetal.
Si
dirigimos nuestra atención sobre el cuerpo vital del animal, nos
encontraremos conque en él , los éteres Químico, de Vida y Luminoso son
dinámicamente activos. Por consiguiente, el animal posee las facultades
de asimilación y crecimiento, originadas por las actividades del Éter
Químico, y la facultad de propagarse por medio de la acción del Éter de
Vida, los que son comunes al reino vegetal y animal. Pero el animal
tiene además la acción del Éter Luminoso, y, por lo tanto, posee la
facultad de generar calor interno y sentidos de percepción. El cuarto
éter , sin embargo, es inactivo en el animal y, por lo tanto, carece de
pensamiento y de memoria. Lo que parece ser tal se demostrará más
adelante que es de naturaleza bien diferente. |