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Cuando
analizamos al ser humano, vemos que en él los cuatro éteres son
dinámicamente activos en su bien organizado cuerpo vital. Por medio de
las actividades del Éter Químico asimila el alimento y crece; las
fuerzas del Éter de Vida lo capacitan para propagar su especie, las del
Éter luminoso producen el calor interno del cuerpo, obran sobre los
nervios y músculos, y le abren las puertas de comunicación con el mundo
externo por medio de los sentidos, en tanto que el Éter Reflector
habilita a su espíritu para gobernar su vehículo por medio del
pensamiento. Este éter archiva, además , la experiencia pasada en la
memoria.
El
cuerpo vital de la planta, del animal y del hombre se extiende más allá
de la periferia del cuerpo denso, como sucede con la Región Etérica, que
no es más que el cuerpo vital del planeta, la que se extiende más allá
de la parte densa de éste, mostrando una vez más la veracidad del axioma
hermético "como es arriba es abajo". La extensión del cuerpo vital del
hombre más allá del cuerpo físico es poco más o menos de una pulgada y
media. La parte que está fuera del cuerpo denso es muy luminosa y tiene
el color parecido al de una flor de melocotonero recién abierta. Ciertas
personas que poseen ligeras ráfagas de clarividencia suelen verla, pero
no creen ver nada especial y no saben generalmente, que es lo que pasa
ante su visión.
El
cuerpo denso se construye en la matriz de este cuerpo vital durante la
vida antenatal, y, con una sola excepción, es la copia exacta, molécula
por molécula, del cuerpo vital. Así como las líneas de fuerza en el agua
son los conductores para la formación de los cristales de hielo, así
también las líneas de fuerza en el cuerpo vital determinan la forma del
cuerpo denso. En todo el mundo, el cuerpo vital es el constructor y
restaurador de las formas densas. Si así no fuera, si el corazón etérico
no restaurara el corazón físico, bien pronto se rompería este bajo la
presión de la corriente que continuamente fluye de él. Todos los abusos
que cometemos con el cuerpo denso hacen reaccionar el cuerpo vital, en
lo que está en su poder, y siempre se encuentra luchando contra la
muerte del cuerpo denso.
La
única excepción arriba indicada es que el cuerpo vital del hombre es
femenino o negativo, mientras que el de la mujer es masculino y
positivo. En este sentido tenemos la clave de numerosos problemas
intrincados de la vida. La mujer da salida a sus emociones por la
polaridad indicada, porque su cuerpo vital genera un exceso de sangre y
la obliga a trabajar bajo una presión interna enorme que rompería las
aberturas del cuerpo físico si no hubiera una válvula de seguridad, el
flujo periódico, y otra válvula que son las lágrimas, y que limitan la
presión en ocasiones especiales, pues las lágrimas son realmente una
"hemorragia blanca".
El
hombre puede tener, y tiene, emociones tan fuertes como las de las
mujeres, pero generalmente puede suprimirlas sin lágrimas porque su
cuerpo vital negativo no genera más sangre que la que puede dominar
fácilmente.
Contrariamente a lo que sucede con los vehículos superiores de la
humanidad, el cuerpo vital, excepto bajo ciertas circunstancias, que
explicaremos cuando lleguemos al asunto de la "Iniciación", no abandona
ordinariamente al cuerpo denso, hasta la muerte de este último. Entonces
las fuerzas químicas del cuerpo denso no están ya más bajo el dominio de
la vida evolucionante y proceden a restaurar la materia a su condición
primitiva desintegrándola, haciéndola así apta para la formación de
otros cuerpos en la economía de la Naturaleza. La desintegración es ,
pues, debida a la actividad de las fuerzas planetarias en el Éter
Químico. La contextura del cuerpo vital puede compararse hasta cierto
punto con una de esas pinturas formadas por cientos de piezas de madera
y que presentan innumerables efectos de óptica al observador. El cuerpo
vital presenta millones de puntitos al observador. Estos puntos entran
en los centros huecos de los átomos densos, y al imbuirles fuerza vital
vibran mucho más intensamente que los de los minerales de la Tierra que
no han sido acelerados así. Cuando una persona se desmaya, o se cae de
una altura, o se hiela, el cuerpo vital abandona el cuerpo denso, cuyos
átomos se vuelven momentáneamente inertes por consecuencia; pero cuando
resucita o vuelve en sí, los "puntitos" tornan a insertarse en los
átomos densos. La inercia atómica hace que se resistan un tanto a volver
a vibrar como antes, lo que es causa de esa sensación de fatiga y
aniquilamiento que se nota en tales ocasiones, pero no ordinariamente,
por la misma razón de que estamos conscientes de cuando se para o se
pone a andar un reloj; pero no nos fijamos en su tictac cuando sigue
marchando.
Hay
ciertos casos en los que el cuerpo vital deja parcialmente el cuerpo
denso, como cuando se nos "duerme un brazo", por ejemplo. Entonces la
mano etérea del cuerpo vital puede verse flotando sobre el brazo denso,
como un guante, y los "puntitos" producen ese cosquilleo especial que se
siente cuando penetra nuevamente en el brazo físico. En algunos casos de
hipnosis la cabeza del cuerpo vital se divide y cuelga de la cabeza
densa por fuera, la mitad sobre cada hombro o permanece en torno del
cuello como un collar. La ausencia de cosquilleo al despertar en tales
casos es debida a que durante la hipnosis parte del cuerpo vital de la
víctima ha sido substituido por el del hipnotizador.
Cuando
se emplean los anestésicos, el cuerpo vital es expulsado parcialmente
del cuerpo físico, junto con los demás vehículos, y si la aplicación es
demasiado fuerte, se produce la muerte. El mismo fenómeno puede
observarse en el caso de los médiums materializadores. En realidad, la
diferencia entre un médium de esa clase y un hombre y una mujer
cualquiera es: en el hombre o mujer corrientes, el cuerpo vital y el
cuerpo denso están, en el estado actual de la evolución, estrechamente
relacionados, mientras que en el médium esa relación es débil. No ha
sido siempre así, y un tiempo vendrá en que el cuerpo vital podrá
abandonar normalmente al cuerpo físico, lo que al presente no se
efectúa. Cuando un médium permite que su cuerpo vital sea empleado por
entidades del Mundo del Deseo que quieren materializarse, el cuerpo
vital sale del lado izquierdo, a través del bazo, que es "puerta"
particular. Entonces, las fuerzas vitales no pueden fluir en el
organismo como lo hacen generalmente y el médium se queda exhausto y
algunos de ellos se ven obligados a hacer uso de estimulantes, por lo
que, con el tiempo, se convierten en incurables bebedores. |