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Supongamos tres hombre que van por un camino y se encuentran con un
perro enfermo, todo cubierto de llagas, sufriendo intensamente de dolor
y sed. Esto es, por supuesto, evidente para los tres hombres; sus
sentidos se lo dicen. Ahora viene el Sentimiento. Dos de dichos hombres
se "interesan" por el animal, pero en el tercero se produce un
sentimiento de "Indiferencia". Sigue de largo y abandona al perro a su
destino. Los otros dos se detienen; ambos están interesados pero de
diferente manera. El interés del uno es de simpatía y de socorro,
impeliéndolo a ayudar al pobre animal, a calmar su dolor y sanarlo. En
él el sentimiento de interés ha despertado la fuerza de Atracción. El
otro hombre se interesa de distinta manera. No ve más que un espectáculo
repugnante que lo revuelve, y desea desembarazarse y desembarazar al
mundo de él lo más pronto posible. Aconseja matar al animal y
enterrarlo. En este, el interés genera la fuerza destructiva de
Repulsión.
Cuando el sentimiento de interés
despierta la fuerza de Atracción, y cuando esta se dirige hacia objetos
y deseos inferiores, éstos obran en las regiones inferiores del Mundo
del Deseo, donde las fuerzas reactivas de Repulsión operan en la forma
indicada. De la batalla que se entabla entre ambas fuerzas gemelas -
Atracción y Repulsión - resultan todos los incidentes de dolor y
sufrimiento del obrar erróneo y de los esfuerzos mal dirigidos,
intencionales o no.
Bien podemos ver, pues, cuan
importante es el sentimiento que nos produce cualquier cosa, porque de
ello depende la naturaleza de la atmósfera que creamos para nosotros
mismos. Si amamos el bien resguardaremos y nutriremos, cual ángeles
custodios, todo lo que es bueno en torno nuestro; y si sucede lo
contrario poblaremos nuestro sendero con creaciones demoníacas creadas
por nosotros mismos.
Los nombres de las tres Regiones
superiores del Mundo del Deseo son : la "Región de la Vida Anímica" , la
"Región de la Luz Anímica" y la "Región del Poder Anímico". En estas
regiones habitan el arte, el altruismo, la filantropía y todas las
actividades superiores de la vida del alma. Cuando imaginamos estas
Regiones como irradiando las cualidades indicadas por sus nombres en las
tres Regiones Inferiores, comprenderemos correctamente las actividades
superiores e inferiores. El Poder anímico , sin embargo, puede emplearse
durante algún tiempo con propósitos maléficos, así como puede emplearse
para el bien, pero eventualmente la fuerza de Repulsión destruye el
vicio y la fuerza de atracción edifica la virtud sobre sus desoladas
ruinas. Todas las cosas, como fin último, trabajan juntas para el bien.
Los mundos Físico y del Deseo, no
están separados uno del otro por el espacio. Están tan bien "unidos"
como las manos y los pies. No es necesario moverse para ir del uno al
otro, ni para ir de una Región a la próxima. De igual manera que los
sólidos, líquidos y gases se encuentran juntos en nuestros cuerpos,
interpenetrándose unos a otros, así también están las diferentes
Regiones del Mundo del Deseo, dentro de nosotros mismos. Podemos
comparar nuevamente las líneas de fuerza que los cristales de hielo
forman en el agua, con las causas invisibles que se originan en el Mundo
del Deseo y que aparecen en el Mundo Físico y nos dan el incentivo para
la acción, en cualquier dirección que sea.
El Mundo del Deseo con sus habitantes
innumerables compenetra el Mundo Físico - como las líneas de fuerza del
agua - , invisibles, pero presentes por doquier y potentes como causas
de todo lo del Mundo Físico. |