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Se
cuenta algo de Cristo que ilustra este punto. Una vez, paseando con sus
discípulos, pasaron junto al cadáver de un perro en putrefacción. Los
discípulos se volvieron con disgusto, comentando el nauseabundo
espectáculo, pero Cristo miró el cadáver y dijo: "Las perlas no son tan
blancas como sus dientes" . El quiso buscar lo bueno en aquello, porque
el sabía el beneficioso efecto que eso produciría en el Mundo del Deseo
al darle expresión.
La Región más
baja del Mundo del Deseo se llama la "Región de la Pasión y del Deseo
Sensual". La segunda se denomina "Región de la Impresionabilidad". Aquí
el efecto de las fuerzas gemelas de Atracción y Repulsión está a veces
equilibrado. Esta es una región neutral y, por lo tanto, todas nuestras
impresiones formadas por materia de esa Región son neutrales. Únicamente
cuando los dos sentimientos mellizos que encontraremos en la cuarta
región se ponen en juego, aquellas fuerzas gemelas comienzan a obrar. La
simple impresión o percepción de algo, es en sí mismo completamente
independiente y separada del sentimiento que engendra. Las impresiones
son neutrales y son una actividad de la segunda Región del Mundo del
Deseo, en la que se forman las imágenes mentales por medio de las
fuerzas de los sentidos perceptores del cuerpo vital del hombre.
En la tercera
Región del Mundo del Deseo, la fuerza de Atracción, integrante y
constructora, sobrepasa a la fuerza de repulsión con su tendencia
destructiva. Si comprendemos que la esencia de esta fuerza de Repulsión
es la auto aserción, el repeler o arroja r afuera a los demás para
acomodarse, comprenderemos fácilmente que abre el camino a los deseos
para otras cosas, así que la sustancia de la tercera Región del Mundo
del Deseo está especialmente dominada por la fuerza de Atracción hacia
otras cosas, pero de una manera egoísta, y, por lo tanto, es la Región
de los Deseos.
La Región de
los Deseos groseros puede compararse a los sólidos en el Mundo Físico;
la Región de la Impresionabilidad a los fluidos y la Región fluctuante y
de naturaleza evanescente de los Deseos puede compararse con la porción
gaseosa del Mundo Físico. Estas tres regiones suministran la sustancia
para las formas destinadas para la experiencia, el crecimiento anímico y
la evolución , eliminando, además, las destructivas y reteniendo los
materiales que pueden emplearse para el progreso.
La cuarta
Región del Mundo del Deseo es la "Región del Sentimiento". De él surgen
los sentimientos concernientes a las formas ya descritas; y de los
sentimientos engendrados por ellas depende la vida que tengan para
nosotros y también el efecto que sobre nosotros ejercerán. El que los
objetos o ideas sean buenos o malos no tiene importancia en este estado.
Es nuestro sentimiento de Interés o Indiferencia el factor determinante
del destino de tal objeto o idea.
Si el
sentimiento que nos produce la impresión de un objeto o de una idea es
de interés, tiene el mismo efecto sobre esa impresión que la luz solar
sobre la planta. Esa idea crecerá y florecerá en nuestras vidas. Si por
otro lado, el sentimiento producido por una percepción es de
Indiferencia, se marchitará como una planta puesta en un sótano oscuro.
Así que desde
esta Región Central del Mundo del Deseo viene el incentivo para la
acción o la decisión para refrenarla, porque esto último es también una
acción a los ojos del ocultista, y en el presente estado de nuestro
desarrollo los dos sentimientos gemelos, Interés e Indiferencia,
suministran el incentivo para la acción y son los resortes que mueven al
mundo. En un estado ulterior de desarrollo, esos sentimientos cesarán de
existir. Entonces, el factor determinante de la acción será el deber.
El Interés
provoca las fuerzas de Atracción o Repulsión. La Indiferencia
simplemente marchita el objeto o idea contra el cual se dirige, por lo
menos en lo que concierne a nuestra relación con ellos.
Si nuestro
interés por un objeto o por una idea genera Repulsión, nos hace,
naturalmente, eliminar de nuestras vidas toda conexión con tal objeto o
idea que provocó la repulsión. Pero existe una gran diferencia entre la
acción de la Fuerza de Repulsión y el simple sentimiento de
Indiferencia. Quizás una ilustración haga más clara la actuación de esos
dos Sentimientos mellizos y de esas dos fuerzas gemelas. |