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Estas
personas no comprenden generalmente la diferencia entre "Superior" y
"Perfecto". Ciertamente el cuerpo denso es el vehículo inferior en
el sentido de que es el más pesado y relaciona al hombre con el
mundo de los sentidos, con todas las limitaciones que esto implica.
Como ya indicamos, tiene tras sí un enorme período evolutivo; está
en su cuarto grado de desarrollo, y ha alcanzado ahora un
maravilloso y grandioso grado de perfección y de eficiencia. Llegará
un tiempo en el que alcanzará la perfección; pero, así y todo,
actualmente es el vehículo mejor organizado de los que posee el
hombre. El cuerpo vital está en su tercer grado evolutivo y menos
organizado aún que el cuerpo denso. El cuerpo de deseos y la mente
son todavía simples nubes, casi inorganizados por completo. En los
seres humanos más inferiores, estos vehículos no son ni siquiera
ovoides definidos; son más o menos indefinidos en su forma.
El
cuerpo denso es un instrumento admirablemente construido y debe
reconocerlo así cualquiera que pretenda conocer la constitución del
hombre. Obsérvese el fémur, por ejemplo. Este hueso soporta todo el
peso del cuerpo. En su parte externa está formado por una delgada
capa de hueso compacto, fortalecido en su parte interna por fibras
entrecruzadas de hueso celular, en forma tan maravillosa que el
puente más perfecto o la obra de ingeniería más bien hecha nunca
pueden llegar a formar un pilar de igual fortaleza con tan poco
peso. Los huesos del cráneo están construidos de parecida manera,
empleándose siempre el mínimo de material y obteniéndose el máximum
de fortaleza. Obsérvese la sabiduría manifestada en la construcción
del corazón y dígase después si este soberbio mecanismo puede ser
despreciado. El hombre sabio aprecia en lo que vale su cuerpo denso,
y lo cuida lo mejor posible porque sabe que es el más valioso de sus
actuales instrumentos.
El
espíritu animal ha alcanzado en su descenso únicamente el Mundo del
Deseo: No se ha desarrollado todavía hasta el punto en que pueda
"entrar" en un cuerpo denso. Por lo tanto, el animal no tiene
espíritu "interno", sino un espíritu-grupo que lo dirige desde
afuera. l animal tiene cuerpo denso, cuerpo vital y cuerpo de
deseos; pero el espíritu grupo que lo rige se halla externamente. El
cuerpo vital y el cuerpo de deseos del animal no están completamente
dentro del cuerpo denso, especialmente en lo que concierne a su
cabeza. Por ejemplo, la cabeza etérica de un caballo sobresale a
distancia de la cabeza densa. Cuando, como ocurre en contados casos,
la cabeza etérica de un caballo penetra en la cabeza de su cuerpo
denso, el caballo puede aprender a leer, a contar y a ejecutar
operaciones elementales de aritmética. A esto es también debido el
que los caballos, perros, gatos y otros animales domésticos perciban
el Mundo del Deseo, aunque no siempre distingan la diferencia entre
éste y el Mundo Físico. Un caballo se espantará ante una figura
invisible para el jinete; el gato se frotará contra unas piernas
invisibles. El gato puede ver un fantasma sin comprender, por
consiguiente, que sus piernas no son utilizables para menesteres de
fricción. El perro más sabio que el caballo o que el gato, siente a
menudo que hay algo que no comprende al ver aparecer a su difunto
dueño y no poder lamer sus manos. Huirá asustado y confuso a
acostarse en un rincón, con la cola entre las patas. La siguiente
ilustración podrá quizás mostrar la diferencia entre el hombre con
su espíritu individual interno y el animal con su espíritu-grupo
externo.
Imaginemos una habitación dividida por medio de una cortina y que
una parte representa el Mundo del Deseo y la otra el Mundo Físico.
Hay un hombre en cada división; no pueden verse mutuamente ni pueden
estar e la misma división. Sin embargo en la cortina hay diez
agujeros, y el hombre que se encuentra en la división que representa
el Mundo del Deseo puede meter sus diez dedos por esos agujeros
hasta la otra habitación que representa el Mundo Físico. Esto puede
dar una excelente representación del espíritu-grupo que está en el
Mundo del Deseo. Los dedos representan los animales pertenecientes a
una especie. Puede moverlos a su gusto, pero no puede emplearlos tan
libre e inteligentemente como el hombre que se encuentra en la
división Física puede mover su cuerpo. Este último ve los dedos que
atraviesan la cortina y observa que todos se mueven, pero no puede
ver la relación que hay entre ellos. Ante él se aparecen como si
estuvieran separados y distintos unos de otros. No puede ver que son
los dedos del hombre que está detrás de la cortina y que gobierna
sus movimientos con su inteligencia. Si hiere a uno de estos dedos,
no es solamente el dedo herido, sino también el hombre que está
detrás de la cortina. Si se hiere a un animal, éste sufre pero no en
el grado que sufre el espíritu-grupo. El dedo no tiene conciencia
individualizada; se mueve según quiere el hombre, y así también los
animales se mueven a voluntad del espíritu-grupo. Se oye hablar del
"instinto animal" y del "instinto ciego". No existe absolutamente
esa cosa indefinida y vaga como ser un instinto "ciego". No hay nada
"ciego" en la manera como el espíritu-grupo guía a sus miembros: hay
Sabiduría , escrita con mayúscula. El clarividente ejercitado cuando
funciona en el Mundo del Deseo puede comunicarse con los
espíritus-grupo de las especies animales y encuentra que son mucho
más inteligentes que un gran porcentaje de seres humanos. Puede
observar la maravillosa inteligencia que despliegan al dirigir a los
animales que no son más que cuerpos físicos. |