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Enseñanzas del Espíritu

 

LOS CUATRO REINOS 11° Parte

             

  El cuerpo denso en el que funcionamos está compuesto de numerosas células, teniendo cada una su conciencia celular separada, aunque de orden inferior. Mientras estas células forman parte de nuestro cuerpo, están sujetas y dominadas por nuestra conciencia. Un espíritu- grupo animal funciona en un cuerpo espiritual, que es su vehículo inferior. Ese vehículo consiste en un número variable de espíritus virginales imbuidos durante ese tiempo con la conciencia del espíritu-grupo. Este último dirige los vehículos construidos por los espíritus virginales a su cargo, cuidándolos y ayudándolos a desarrollar sus cuerpos. Conforme aquellos evolucionan, el espíritu-grupo también evoluciona, sufriendo una serie de metamorfosis, de manera parecida al modo en el cual nosotros adquirimos experiencia introduciendo en nuestros cuerpos las células del alimento que comemos, y elevando, por consiguiente, su conciencia al envolverlas con la nuestra por el momento.

  Así que mientras que un Ego separado y consciente de sí mismo se encuentra dentro de cada ser humano y dirige las acciones de su vehículo particular, el espíritu del animal separado no está aún individualizado ni consciente de sí, sino que forma parte del vehículo de una entidad consciente de sí, perteneciente a otra evolución distinta: el espíritu-grupo.

  Este espíritu-grupo dirige las acciones de los animales de acuerdo con la ley cósmica, hasta que los espíritus puros o virginales a su cargo hayan adquirido conciencia de sí y se conviertan en seres humanos. Entonces empezarán a manifestar gradualmente voluntad propia, libertándose más y más del espíritu-grupo y haciéndose responsables de sus propios actos. El espíritu-grupo los influirá, sin embargo, aunque en grado decreciente, como espíritu de raza, de tribu, de comunidad o de familia, hasta que cada individuo sea capaz de obrar en plena armonía con la ley cósmica. Hasta entonces no se libertará e independizará el Ego por completo del espíritu-grupo, quien entonces entrará en una fase superior de evolución.

  La situación del espíritu-grupo en el Mundo del Deseo da al animal una conciencia diferente de la del hombre, quien tiene una conciencia clara y definida en estado de vigilia. El hombre ve las cosas fuera de sí mismo, nítida y distintamente. Debido al sendero en espiral de la evolución, los animales domésticos superiores, especialmente el perro, el caballo, el gato y el elefante, ven los objetos en una forma un tanto diferente o, por lo menos, no tan definidos. Todos los otros animales tienen una "conciencia pictórica" interna , parecida al estado de ensueño del hombre. Cuando uno de esos animales se pone frente a un objeto, percibe inmediatamente dentro de sí una imagen, acompañada de una fuerte impresión de si el objeto es maléfico o benéfico para él. Si el sentimiento es de miedo, este se asocia con una sugestión del espíritu-grupo para que escape del peligro inminente. Este estado de conciencia negativo facilita al espíritu-grupo guiar los cuerpos densos de sus subordinados por medio de la sugestión, pues los animales no tienen voluntad propia.

  El hombre no puede ser manejado tan fácilmente desde afuera, sea o no con su consentimiento. Conforme progresa la evolución y la voluntad del hombre se desarrolla más y más, menos accesible se hace a la sugestión externa y se liberta y obra a su gusto sin tener en cuenta la sugestión de los demás. esta es la diferencia capital entre el hombre y los otros reinos. Estos obran de acuerdo con la ley y con los dictados del espíritu-grupo, que llamamos instinto, mientras que e hombre se está convirtiendo cada vez más en una ley en sí mismo. No preguntamos al animal si se cristalizará o no, ni a la flor si se abrirá o no, ni al león si cesará o no de devorar. Todos ellos están, así en lo grande como en lo pequeño, bajo la sugestión y bajo el dominio absoluto del espíritu-grupo, sin la iniciativa ni la libre voluntad que en algún grado posee todo ser humano. Todos los animales de la misma especie tienen igual aspecto, porque emanan del mismo espíritu-grupo, mientras que entre los quince centenares de millares de hombres que pueblan la Tierra ni dos parecen exactamente iguales, ni siquiera cuando son adolescentes, porque el sello que pone sobre cada uno su Ego individual interno produce la diferencia tanto en la apariencia como en carácter.

  Todos los bueyes pastan la hierba y todos los leones comen carne, mientras "que lo que es alimento para un hombre es veneno para otro", lo que es una ilustración de la absoluta influencia del espíritu-grupo que contrasta con el Ego que hace que cada ser humano necesite una porción de alimento diferente de la que precisa otro. Los médicos notan la misma peculiaridad al administrar medicinas. Estas actúan diferentemente sobre cada individuo, mientras que la misma medicina produce siempre efectos idénticos en dos animales de la misma especie debido a que todos los animales de la misma especie siguen los dictados del mismo espíritu-grupo y de la Ley Cósmica, y obran siempre similarmente bajo circunstancias idénticas. Únicamente el hombre puede, en cierto grado, seguir sus propios deseos dentro de los límites determinados. El que sus errores sean muchos y graves es cierto, y por ello a muchos les parecería mejor que se viera obligado a seguir el camino recto, pero si así fuera no aprendería nunca la rectitud. Las lecciones de discernimiento entre el bien y el mal no pueden aprenderse a menos que haya elección libre para escoger el camino propio, y así se aprende a rechazar el error como una verdadera fuente de dolores. Si obrara con rectitud debido a no tener elección y no tuviera oportunidad de obrar de otra manera, sería un autómata y no un Dios evolucionante.

  Así como el constructor aprende por sus errores y los corrige en sus futuras construcciones, así también el hombre por medio de sus faltas y por el dolor que ellas le producen, alcanza una sabiduría superior a la del animal, por que él es consciente de sí, mientras que el último actúa bajo el impulso del espíritu-grupo. A su debido tiempo el animal se convertirá en hombre, tendrá libertad de elección y cometerá errores, aprendiendo de ellos tal como a nosotros nos sucede actualmente.

26/01/2009 11:23 hs.

Del libro Concepto rosacruz del comos por Max Heindel

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