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En el Mundo del
Deseo obra purificando o purgando al hombre de sus deseos
inferiores, corrigiendo las debilidades y vicios que obstaculizan su
progreso, haciéndolo sufrir de la manera más adaptada a ese
propósito. Si ha hecho sufrir a otros o se ha portado injustamente
con ellos, tendrá que sufrir de idéntica manera. Pero debe notarse,
sin embargo, que si una persona ha estado sujetada por sus vicios o
ha hecho mal a otros, pero a conseguido al fin dominar aquellos o se
ha arrepentido y en lo posible remediado el mal causado, tal
arrepentimiento, reforma y restitución, lo ha purificado de esos
vicios y malas acciones.
El equilibrio
se ha restablecido, y la lección se ha aprendido durante esa
encarnación y, por lo tanto, no causará sufrimiento después de la
muerte.
En el Mundo del
Deseo se vive tres veces más rápidamente que en el Mundo Físico. Un
hombre que haya vivido cincuenta años en el Mundo Físico viviría los
mismos sucesos en el Mundo del Deseo en unos dieciséis años. Esto
es, por supuesto, generalmente hablando. Hay personas que permanecen
en el Mundo del Deseo mucho más tiempo del que pasaron en su vida
física. Otras, por el contrario, que han abandonado la vida con muy
pocos deseos groseros, pasan por ese Mundo en un período de mucho
más corto, pero el tiempo indicado es el usual en lo que se refiere
al hombre corriente del día.
Debe recordarse
que conforme el hombre deja el cuerpo denso al morir, su vida pasada
se despliega ante él en imágenes, pero que entonces no siente nada
por ellas.
Mas, durante su
vida en el Mundo del Deseo estas imágenes de Vida se despliegan
hacia atrás, como antes; pero ahora tiene el hombre todos los
sentimientos que le es posible tener conforme las escenas van
pasando una por una ante él. Cada incidente de su pasada vida vuelve
a ser vivido de nuevo. Cuando ha llegado al punto en que se ha
injuriado a alguien, el mismo sufre el dolor que sufrió la persona
injuriada. Vive toda la aflicción y el sufrimiento que causó a los
demás y aprende cuan dura de soportar fue la herida o aflicción que
el causó. Además, existe el hecho ya mencionado de que el
sufrimiento es mucho más intenso, porque ya no hay cuerpo denso que
lo mitigue un tanto. Quizá por eso está disminuida la duración de la
vida a un tercio allí. El sufrimiento pierde en duración lo que gana
en intensidad. Las medidas de la Naturaleza son maravillosamente
justas y ciertas.
Hay otra
característica peculiar a esa fase de la existencia post-mortem que
está íntimamente relacionada con el hecho ya mencionado de que la
distancia está casi suprimida en el Mundo del Deseo. Cuando un
hombre muere , le parece que surge en su cuerpo vital; que crece
inmensamente hasta adquirir proporciones colosales. Este sentimiento
es debido, no a que el cuerpo crezca realmente, sino a que las
facultades perceptivas reciben tantas impresiones de tantas fuentes
que parece que todas están a mano. Y lo mismo sucede con el cuerpo
de deseos. Al hombre le parece que está presente ante todos aquellos
con los cuales sus relaciones en la tierra fueron de manera tal que
necesitan corrección. Si ha injuriado a un hombre en San Francisco y
a otro en Nueva York, sentirá como si una parte de su ser estuviera
en cada una de esas ciudades. Esto le produce un sentimiento
inexplicable de estar hecho pedazos. |