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El diagrama 4 muestra
que el espíritu-grupo del reino vegetal tiene su vehículo inferior
en la Región del Pensamiento Concreto. Está dos grados más allá de
su vehículo denso y, por lo tanto, las plantas tienen una conciencia
que corresponde a un sueño sin ensueños. El espíritu-grupo del
mineral tiene su vehículo inferior en la Región del Pensamiento
Abstracto y está, por lo tanto, tres grados más allá de su cuerpo
denso; en consecuencia, se encuentra en un estado de conciencia
oscura, parecida a la conciencia de "trance".
Hemos mostrado,
pues, que el hombre es un espíritu individual interno, un Ego
separado de toda otra entidad, dirigiendo y trabajando cierto número
de vehículos desde adentro y que los vegetales y animales son
dirigidos desde afuera por un espíritu-grupo que tiene jurisdicción
sobre cierto número de animales o vegetales en nuestro Mundo Físico.
Están "separados" únicamente en apariencia.
Las relaciones de
las plantas, de los animales y del hombre con las corrientes de vida
en la atmósfera terrestre se representan simbólicamente por una
cruz. El Reino Mineral no está representado porque, según hemos
visto, no posee cuerpo vital individual y, por lo tanto, no puede
ser el vehículo de corrientes que pertenecen a los reinos
superiores. Platón, que era un Iniciado, emitió a menudo verdades
ocultas. Y decía: "El Alma del Mundo está crucificada".
El madero inferior
de la cruz indica a la planta con sus raíces, en la Tierra química,
mineral. Los espíritus-grupo de las plantas están en el centro de la
Tierra. Están , debemos recordarlo, en la Región del Pensamiento
Concreto, que interpenetra la Tierra como la interpenetran los otros
mundos. De estos espíritus-grupos fluyen corrientes en todas
direcciones hacia la periferia de la Tierra, pasando hacia afuera a
lo largo de las plantas o de los árboles.
La parte superior de
la cruz representa al hombre: Es una planta invertida. La planta
saca su alimento de las raíces. El hombre lo toma por su cabeza. La
planta dirige sus órganos de generación hacia el Sol. El hombre, la
planta invertida, vuelve los suyos hacia el centro de la Tierra. La
planta es sostenida por las corrientes espirituales del
espíritu-grupo que se encuentra en el centro de la Tierra y que
penetran en aquella a través de sus raíces. Más tarde mostraremos
que la influencia espiritual más elevada le llega al hombre del Sol,
el que envía sus rayos a través del hombre, la planta invertida,
desde la cabeza hacia abajo. La planta inhala el venenoso dióxido de
carbono exhalado por el hombre, y exhala, en cambio, el oxígeno
vivificante empleado por aquel.
El animal, que está
simbolizado por el madero horizontal de la cruz, está entre la
planta y el hombre. Su espina dorsal es horizontal y a través de
ella pasan las corrientes del espíritu-grupo que circulan en torno
de la Tierra.
Ningún animal puede
permanecer constantemente en posición recta vertical, porque en ese
caso las corrientes del espíritu-grupo no pueden guiarlo, y si no
estuviera suficientemente individualizado como para soportar las
corrientes espirituales que penetran a través de la médula espinal
humana, moriría. Es necesario que el vehículo para la expresión de
un Ego individual posea tres cosas: marcha en posición vertical, a
fin de que pueda ponerse en contacto con las corrientes mencionadas;
laringe vertical, porque únicamente tal laringe es capaz de hablar
(los loros y estorninos son ejemplos del efecto de laringe
vertical); y debido a las corrientes solares, debe tener sangre
caliente. Esto último es de la mayor importancia para el Ego y será
explicado más tarde. Estos requisitos se mencionan aquí simplemente
como punto final sobre los cuatro reinos en sus relaciones con los
diversos Mundos entre sí. |