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1ø Puede proyectarse
contra el cuerpo de deseos con el fin de despertar el sentimiento
que impela a la acción inmediata. a) Si el pensamiento produce
Interés, se despertará una de las dos fuerzas gemelas: Atracción o
Repulsión. Si la Atracción, la fuerza centrípeta se despierta, toma
el pensamiento, lo impulsa hacia el cuerpo de deseos, presta
vitalidad a la imagen y la envuelve en materia de deseos. Entonces
el pensamiento puede obrar sobre el cerebro etérico e impulsar la
fuerza vital hacia los apropiados centros cerebrales, nervios y
músculos que ejecutarán la acción necesaria. En esta forma se gasta
la fuerza del pensamiento y la imagen subsiste en el éter del cuerpo
vital como memoria del acto y del sentimiento causado por él.
b) La Repulsión es
la fuerza centrífuga, y si esta es despertada por el pensamiento,
habrá una lucha entre la fuerza espiritual (la voluntad humana),
dentro del pensamiento-forma y el cuerpo de deseos. Esa batalla es
la que se entabla entre la conciencia y el deseo; entre la
naturaleza superior y la inferior. La fuerza espiritual, a pesar de
la resistencia, tratará de envolver el pensamiento-forma en la
materia del cuerpo de deseos necesaria para manipular el cerebro y
los músculos. La Fuerza de Repulsión tratará de dispersar la materia
apropiada y expulsarla del pensamiento. Si la energía espiritual es
fuerte, puede abrirse camino hasta los centros cerebrales y mantener
su envoltura de materia de deseos mientras manipula la fuerza vital,
compeliéndola así a la acción, y entonces dejará sobre la memoria
una impresión vívida de la batalla y de la victoria. Si la energía
espiritual se gasta antes de que se haya producido el acto, será
sobrepasada por la fuerza de Repulsión y será archivado en la
memoria como todos los demás pensamientos- formas cuando han agotado
su energía.
c) Si la forma de
pensamiento produce el sentimiento neutral de indiferencia, depende
de la energía espiritual contenida en aquella el compeler a la
acción o dejar simplemente una impresión débil sobre el éter
reflector del cuerpo vital, después de haber agotado su fuerza
cinemática.
2) Cuando las
imágenes mentales o los impactos del exterior no provocan una acción
inmediata, entonces aquellas imágenes pueden proyectarse
directamente sobre el éter Reflector, junto con los pensamientos
originados por las mismas, para ser empleados en el futuro. El
espíritu que trabaja a través de la mente tiene acceso instantáneo
al archivo de la memoria consciente y puede resucitar en cualquier
tiempo cualquiera de las imágenes que allí se encuentran, y
vigorizarlas con nueva fuerza espiritual y proyectarlas contra el
cuerpo de deseos compeliéndolo a la acción. Cada vez que tales
imágenes se emplean, ganan en fuerza, eficiencia y nitidez, y
compelerán a la acción en el sentido apropiado más eficientemente
que en las ocasiones previas, porque abre canales en el cerebro, por
así decirlo, y produce el fenómeno del crecimiento y vigorización
del pensamiento por la repetición.
3) La tercera forma
de emplear el pensamiento es cuando el pensador lo proyecta hacia
otra mente para que actúe como sugestión para proporcionarle
informaciones, etc., como en la telepatía, por ejemplo; o puede ser
dirigido contra el cuerpo de deseos de otra persona para compelerla
a la acción, como en el caso de un hipnotizador que influye sobre su
víctima a distancia. Entonces obrará precisamente de la misma manera
como si fuera el propio pensamiento de la víctima. Si está de
acuerdo con la idiosincracia de ésta, obrará en la misma forma que
en párrafo 1. Si es contrario a su naturaleza, obrará como se
describió en el párrafo 1b o 1c.
Cuando el acto
designado por esa forma de pensamiento ha sido realizado o se ha
agotado su energía en vanas tentativas para realizar su objeto,
gravita nuevamente en torno de su creador, llevando consigo el
recuerdo indeleble de la jornada. Su éxito o fracaso se imprime en
los átomos negativos del éter Reflector del cuerpo vital de su
creador, donde forma esa parte de la memoria de la vida del pensador
que se denomina algunas veces la mente subconsciente. |