|
Como su nombre lo
indica, esta región es la de las fuerzas arquetípicas que dirigen la
actividad de los Arquetipos en la región del Pensamiento Concreto.
Desde esta Región trabaja el espíritu en la materia de una manera
formativa, el diagrama Número 1 muestra esta idea en forma
esquemática, siendo las formas de los mundos inferiores, reflejos
del espíritu de los mundos superiores. La quinta región , que es la
más próxima al punto focal por el lado del espíritu, se refleja en
la tercera región, que es la más próxima al punto focal por el lado
de la forma. La sexta Región se refleja en la segunda y la séptima
en la primera.
Toda la región
del Pensamiento Abstracto se refleja en el Mundo del Deseo; el Mundo
del Espíritu de Vida , en la Región Etérica del Mundo Físico; y el
Mundo del Espíritu Divino, en la región Química del Mundo Físico.
El diagrama 2
dará una idea comprensiva de los siete Mundos que forman la esfera
de nuestro desarrollo; pero debemos fijar bien en la mente que esos
mundos no están colocados unos arriba de los otros, como indica el
diagrama, sino que se interpenetran , esto es, que las relaciones
del Mundo Físico con el del Deseo son como las líneas de fuerza en
que se hiela el agua. Podemos imaginarnos esos mundos como siendo
esas líneas de fuerza cada uno de ellos, y el agua de nuestro
ejemplo equivaldría al Mundo próximo más denso de la escala. Quizás
otro ejemplo hará más claro esto.
Tomemos una
esponja esférica que represente la Tierra densa, en la Región
Química. Imaginemos que la arena compenetra esta esponja y también
cubre toda su parte externa de una capa de arena. Esa arena
representaría la Región Etérica que similarmente compenetra la
Tierra densa y se extiende más allá de la atmósfera.
Coloquemos
esta esponja con la arena dentro de un vaso esférico, lleno de agua
limpia, y un poco más voluminoso que la esponja y la arena.
Coloquemos éstas precisamente en el centro del vaso esférico, como
la yema de un huevo. El agua representará el Mundo del Deseo, porque
de la misma manera que el agua se cuela entre los granos de arena y
a través de toda la esponja y de todos sus poros y forma una región
más clara, así también el Mundo del Deseo compenetra la Tierra densa
y el éter se extiende más allá de ambos.
(Diagrama 2)
Sabemos que en el
agua existe aire; si pensamos en el aire contenido en aquella agua
como representando el Mundo del Pensamiento, podemos obtener una
imagen mental de cómo el Mundo del Pensamiento, siendo más sutil y
fino que los otros dos, interpenetra a estos. Finalmente, imaginemos
que el vaso que contiene la esponja, la arena y el agua se coloca en
el centro de otro vaso esférico mayor; entonces, el aire comprendido
entre ambos vasos representará la parte del Mundo del Pensamiento
que se extiende más allá del Mundo del Deseo.
Cada uno de
los planetas de nuestro sistema solar tiene tres Mundos que se
interpenetran; y si nos imaginamos cada uno de esos planetas
compuesto por tres mundos como esponjas individuales, el cuarto
mundo, el Mundo del Espíritu de Vida, como el agua en un vaso grande
donde esas tres esponjas triples separadas nadan, comprenderemos que
así como el agua del vaso llena el espacio comprendido entre las
esponjas y las compenetra, así también el Mundo del Espíritu de Vida
compenetra los espacios interplanetarios de los planetas
individuales. Forma un límite o lazo común entre ellos, y de la
misma manera que es necesario para ir de América a África el tener
un barco y poder gobernarlo, también es necesario tener un vehículo
correlativo al Mundo del Espíritu de Vida, bajo nuestro dominio
consciente, para poder viajar de un planeta a otro.
De parecida
manera a la que nos relaciona el Mundo del Espíritu de Vida con los
otros planetas de nuestro sistema solar, el Mundo del Espíritu
Divino nos correlaciona con los otros sistemas solares. Podemos
considerar los sistemas solares como esponjas separadas, sumergidas
en el Mundo del Espíritu Divino, y entonces comprenderemos que para
viajar de un sistema solar a otro es necesario poder actuar
conscientemente en el vehículo más elevado del hombre, el Espíritu
Divino. |