|
Durante los
primeros años las fuerzas que operan sobre el polo negativo del Éter
Reflector son también extremadamente activas. En esos años los niños
pueden "ver" los mundos superiores y muy a menudo hablan de lo que
ven, hasta que los castigos o ridículos que les imponer sus mayores
por "andar con cuentos", les hace desistir de hablar de ello.
Es deplorable
que los niños se vean obligados a mentir o por lo menos a negar la
verdad debido a la incredulidad de sus "sabios" mayores. Hasta las
investigaciones de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas han
probado que los niños tiene muy a menudo compañeros de juego
invisibles que los visitan con frecuencia hasta que tienen varios
años de edad. Durante esos años la clarividencia de los niños es del
mismo carácter negativo que la de los médiums.
Sucede lo mismo
con las fuerzas que trabajan en el cuerpo de deseos. La sensación
pasiva del dolor físico está presente mientras que el poder de
sentir emociones está ausente casi por completo. La voluntad
infantil muestra, por supuesto, emoción a la más ligera provocación,
pero la duración de esa emoción es momentánea. Todo está en la
superficie. El niño posee también mente, pero es casi por completo
incapaz de actividad mental individual. Es extraordinariamente
sensible a las fuerzas que obran sobre el polo negativo y por
consiguiente el niño es eminentemente imitador y enseñable.
Todas las
cualidades negativas son activas en el recién nacido, pero antes de
que pueda usar sus diferentes vehículos deben madurar sus cualidades
positivas.
Cada vehículo va
madurando gradualmente por la actividad del correspondiente vehículo
macrocósmico, que actúa como matriz para el vehículo individual para
alcanzar el grado necesario de madurez.
Desde el
principio hasta el séptimo año, el cuerpo vital va creciendo y
madurando lentamente dentro de la matriz del cuerpo vital
macrocósmico y debido a la gran sabiduría de este vehículo
macrocósmico, el cuerpo vital del niño está mejor formado y mejor
organizado que en el resto de la vida.
Mientras el
cuerpo vital macrocósmico guía el crecimiento del cuerpo del niño,
lo protege de los peligros que posteriormente lo acecharán cuando el
ignorante cuerpo vital individual haga su obra solo. Esto ocurre el
séptimo año, cuando comienza el período de crecimiento excesivo y
peligroso, crecimiento que continúa así en los siguientes siete
años. Durante ese intervalo el cuerpo de deseos macrocósmico
desempeña la función de matriz para el cuerpo de deseos individual.
Si el cuerpo
vital continuara en libertad, sin restricción, como sucede en el
vegetal, el hombre alcanzaría un tamaño enorme. Hubo un tiempo en el
pasado en el que el hombre estuvo constituido semejantemente a las
plantas, teniendo solamente un cuerpo denso y un cuerpo vital. Las
tradiciones de la mitología y las leyendas de todo el mundo respecto
a los gigantes de antiquísimos tiempos son absolutamente ciertas,
pues entonces los hombres crecían tanto como los árboles, por las
razones expuestas. |