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El
cuerpo vital de la planta va formando hoja tras hoja, creciendo el
tronco cada vez más. Si no fuera por el cuerpo de deseos
macrocósmico, continuaría así indefinidamente, pero el cuerpo de
deseos macrocósmico lo restringe en cierto punto y gobierna todo
crecimiento ulterior. La fuerza que ya no se necesita para el
crecimiento, es entonces utilizable con otros propósitos para
construir la flor y formar la simiente. De parecida manera el cuerpo
vital humano, cuando comienza a obrar libremente, después del
séptimo año, hace crecer el cuerpo rápidamente, pero a los catorce
años nace el cuerpo de deseos individual; entonces, puede trabajar
libremente en el cuerpo denso. El crecimiento excesivo es gobernado
entonces, y la fuerza utilizada anteriormente con aquel objeto se
puede utilizar para la propagación, para que la planta humana pueda
florecer y producir fruto. De ahí que el nacimiento del cuerpo de
deseos personal marque el período de la pubertad. Desde entonces
comienza a sentirse la atracción por el sexo opuesto atracción que
obra especialmente desenfrenada y activa en el tercer período
septenario de la vida -- desde los catorce hasta los veintiún años
--, debido a que la mente refrenadora no ha nacido aún.
NACIMIENTO DE LA
MENTE
Después de los
catorce años, la mente empieza a ser nutrida por la mente
macrocósmica, desarrollando sus posibilidades latentes y haciéndola
capaz de generar pensamientos originales. Las fuerzas de los
diferentes vehículos individuales no han madurado hasta el punto que
puedan emplearse todas en su evolución, y por lo tanto solamente a
los veintiún años es cuando el Ego toma posesión de su vehículo
completo. Esto lo efectúa por medio del calor de su sangre y
desarrollando sangre individual; cosa que se realiza mediante el
pleno desarrollo del Éter Luminoso. |