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El átomo simiente
del cuerpo vital se pone entonces en actividad, pero aquí el proceso
de formación no es tan sencillo como en el caso de la mente y del
cuerpo de deseos, porque debe recordarse que esos vehículos están
comparativamente inorganizados, mientras que el cuerpo vital y el
denso están más organizados y son muy complicados. El material en
cantidad y calidad determinadas, es atraído de la misma manera y
bajo la operación de la misma ley que en caso de los cuerpos
superiores, pero la construcción del nuevo cuerpo y el colocarlo en
el alrededor conveniente se hace por cuatro Grandes Seres de
inconmensurable sabiduría, que son los Ángeles Archiveros, los
Señores del Destino. Ellos imprimen el éter reflector del cuerpo
vital de tal manera, que las escenas de la vida que seguirán se
reflejen en él. El cuerpo vital es construido por los habitantes del
Mundo Celeste y por los espíritus elementales, de tal manera, que
forme un tipo especial de cerebro. Pero nótese esto: El Ego
reencarnante mismo, incorpora en él la quintaesencia de sus
primitivos cuerpos vitales, y, además, hace un pequeño trabajo
original. Esto tiene lugar para que en la vida venidera pueda haber
sitio para la expresión individual original, expresión que no esté
determinada por las acciones pasadas.
Es muy
importante recordar ese hecho. Existe una gran tendencia a pensar
que todo lo que ahora existe es el resultado de algo que existió
previamente, pero si fuera éste el caso no habría margen para
esfuerzos nuevos y originales que evocaran nuevas causas. La cadena
de causas y efectos no es una repetición monótona. Hay un influjo
continuo de causas nuevas y originales. Esa es la base real de la
evolución, la única cosa que le da significado y la que la convierte
en algo más que un simple desdoblamiento o desarrollo de cualidades
latentes. Esto es Epigénesis, el libre albedrío que supone la
libertad de inaugurar algo completamente nuevo vo, y no una simple
elección entre dos cursos de acción. Este es el importante factor
que sólo puede explicar el sistema al que pertenecemos de manera
satisfactoria. Involución y Evolución en sí mismas son
insuficientes; pero acopladas con la Epigénesis se tiene una tríada
completa que proporciona también una explicación completa.
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