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Todos
los hombres trabajan inconscientemente en la construcción de sus
cuerpos durante la vida antenatal hasta llegar el momento en el que
la quintaesencia de sus cuerpos anteriores -- esencia que han
conservado-- debe ser edificada o encarnada. Entonces trabajan ya
conscientemente. Se comprende, pues, que cuanto más avanza el hombre
y más trabaja sobre sus vehículos, haciéndolos así inmortales, más
poder tiene para la construcción de una nueva vida. El discípulo
desarrollado en una escuela ocultista algunas veces comienza a
construir él mismo tan pronto como se ha realizado el trabajo de las
tres primeras semanas, que pertenece exclusivamente a la madre.
Cuando ha pasado el período de construcción inconsciente, se le
presenta al hombre una oportunidad para ejecutar su naciente poder
creador, y entonces comienza el verdadero proceso creativo original
: Epigénesis.
Vemos, pues, que
el hombre aprende a construir sus vehículos en el Mundo Celeste, y a
usarlos en el Mundo Físico. La naturaleza suministra toda clase de
experiencias de manera tan maravillosa y con tan consumada
sabiduría, que cuanto más profundamente penetramos en sus secretos,
vamos siendo cada vez más impresionados por nuestra insignificancia,
creciendo nuestra reverencia hacia Dios, de Quien la Naturaleza es
su símbolo visible. Cuanto más sabemos de sus maravillas, más
comprendemos que este sistema mundial no es la vasta y perpetua
máquina en movimiento, mecánica, que el materialismo nos ha hecho
creer. Sería enteramente tan lógico como pensar que si arrojamos al
aire una caja de tipos, los caracteres se arreglarían por si mismos
formando un hermoso poema cuando llegaran al suelo. Cuanto más
grande es la complejidad del plan, más poderoso es el argumento en
favor de la teoría de un Autor Divino Inteligente. |