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Pero era necesario que despertara completamente a la
gran importancia de esta existencia concreta, de manera que pudiera
aprender todo lo que ella podía enseñarle. Mientras sintió que era
un habitante de los mundos superiores y sabía con certeza que la
vida física no era sino una parte de la existencia real, no la
tomaba bastante en serio. No se aplicaba a desarrollar y aprovechar
las oportunidades de crecimiento que se encuentran únicamente en la
presente fase de la existencia. Pasaba el tiempo sin desarrollar los
recursos del mundo, tal como lo hace actualmente el pueblo de la
India, por la misma razón.
Y el único medio de conseguir que el hombre
apreciara debidamente la existencia física concreta era privarlo de
la memoria de su existencia espiritual superior, durante unas
cuantas encarnaciones. Y en esta forma, durante su vida terrestre,
el hombre no tuvo ningún conocimiento positivo de ninguna otra vida
excepto la física, y de esta manera se vio impelido a vivirla lo
mejor posible y a aprovecharse de ella.
Ha habido religiones anteriores al Cristianismo que
han enseñado el Renacimiento y la ley de Consecuencia, pero llegó un
tiempo en que el conocimiento de esas doctrinas no era conducente al
desarrollo humano, y se consideró la ignorancia de ellas como un
signo de progreso. Por lo tanto encontraremos que la religión
Cristiana, tal como se enseña públicamente, no comprende las leyes
de Consecuencia y del Renacimiento. Sin embargo, como el
Cristianismo es la religión de la raza más avanzada, debe ser la
religión más avanzada también, y debido a la eliminación de esas
doctrinas de sus enseñanzas públicas, la conquista del mundo
material ha sido hecha por los anglosajones y teutones, en los que
esta fase de desarrollo ha sido llevada a su más alto grado.
Como en cada época se ha agregado o cambiado el
alimento del hombre con objeto de que se realizaran las condiciones
y propósitos requeridos, encontramos que al alimento de las épocas
anteriores se agregó un nuevo artículo: el VINO. Era necesario
debido a su efecto coercitivo sobre el principio espiritual del
hombre, porque ninguna religión podría haberle hecho olvidar su
naturaleza espiritual o haberlo obligado a pensar que era "un gusano
del polvo" o hacerle creer que "caminamos con la misma fuerza con
que pensamos", si bien no intentó que fuera tan lejos como eso.
Anteriormente, sólo se había usado el agua como
bebida y en las ceremonias y los servicios del Templo, pero después
de la inmersión de la Atlántida -- un continente que existió en
Europa y América, en el sitio que ahora ocupa el Océano Atlántico --
los que escaparon a la destrucción empezaron a cultivar la vid y a
hacer vino, tal como lo narra la Biblia en la historia de Noé. Noé
simboliza el remanente de los atlantes, que se convirtieron en el
núcleo de la quinta raza y son por lo tanto nuestros progenitores.
El principio activo del alcohol es un "espíritu" y
como la humanidad de las primeras épocas usó los artículos
alimenticios más apropiados a sus vehículos, así también ese
espíritu fue agregado en la quinta época a los elementos
anteriormente usados por la humanidad. Actúa sobre el espíritu del
hombre de la quinta época paralizándolo temporalmente, de manera que
pueda conocer, estimar y conquistar el mundo físico y valuarlo en su
justo valor. En esta forma olvida el hombre, por un tiempo, su
naturaleza espiritual, apegándose a esta forma de existencia, a la
que había despreciado anteriormente, con toda tenacidad nacida de la
creencia de que esto es todo lo que hay, o por lo menos prefiriendo
la certeza de este mundo a lo problemático de un cielo que, en su
estado oscuro actual, no puede comprender.
El agua era la que se había empleado antes en los
Templos, pero después se hizo en otra forma. "Baco", el dios del
vino, apareció, y bajo su égida, las naciones más avanzadas
olvidaron que había una vida superior. Nadie que ofrezca tributo al
espíritu mistificador del vino o de cualquier otro licor alcohólico
(el producto de la fermentación y putrefacción) podrá conocer nada
del Yo superior; el verdadero espíritu que es la única fuente de
toda vida. |