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El
genio es la marca de toda alma avanzada , la que por medio de
esforzado trabajo en muchas de sus vidas anteriores, se ha
desarrollado en alguna dirección mucho más allá que el término medio
de la raza. El genio es un vislumbre del grado de adelanto que
poseerá por término medio la Raza venidera. Esto no puede explicarse
por la herencia que sólo tiene que ver en parte con el cuerpo denso
y no con las cualidades del alma. Si el genio pudiera ser explicado
por la herencia, ¿ por qué no hay una larga línea mecánica de
antecesores previos a Thomás Edison, siendo cada uno de ellos más
capaz que su predecesor?, ¿ por qué no se propaga el genio a sí
mismo?, ¿ por qué no es Sigfried el hijo, más grande que Ricardo
Wagner el padre?
En los
casos en que la expresión del genio depende de la posesión de
órganos especialmente construidos, que requieran edades de
desarrollo, el Ego encarna naturalmente en una familia de Egos que
hayan trabajado durante generaciones enteras para construir un
organismo semejante. Esta es la razón de por qué veintinueve
músicos, más o menos geniales, encarnaron en la familia de Bach
durante un período de doscientos cincuenta años. Que el genio es una
expresión del alma y no del cuerpo queda demostrado por el hecho de
que la personalidad de Juan Sebastián Bach no fue el florecimiento
de la perfección creciente de sus antecesores, porque el talento de
aquel estaba muy por encima, no solo de sus antecesores, sino del de
sus sucesores.
El
cuerpo es simplemente el instrumento cuyo trabajo depende del Ego
que lo guíe, así como la calidad de una melodía depende del
sentimiento del músico, ayudado por el timbre o temple de su
instrumento. Un buen músico no puede expresarse plenamente en un
pobre instrumento, y aún más, sobre el mismo instrumento no todos
los músicos pueden tocar igual. El que un Ego encarne como hijo de
un gran músico no implica necesariamente que deba ser un genio mayor
que su padre, como debería ser forzosamente si la herencia física
fuera la que produjera el genio, en vez del alma.
La
"Ley de Atracción" explica de una manera completamente satisfactoria
los hechos que atribuimos a la herencia. Sabemos sobradamente que
las personas de gustos análogos se buscan. Si sabemos que un amigo
nuestro vive en cierta ciudad, pero ignoramos su dirección, nos
servirá de gran auxilio en nuestros esfuerzos para encontrarle, la
ley de asociación. Si aquel es músico, es muy probable encontrarlo
en los sitios donde se reúnan los músicos; si es estudiante,
deberemos investigar en las librerías, bibliotecas o salas de
lectura, y si es un deportista, lo encontraremos probablemente en el
hipódromo, campo de polo o estadios. No es probable que el
estudiante o el músico frecuenten los lugares mencionados en el
último término,, y también se puede afirmar que nuestra busca por el
deportista tendría poco éxito si la hiciéramos en las librerías o en
un concierto clásico.
Y de
parecida manera, el Ego gravita ordinariamente en torno de las
asociaciones que congenian con él. Está impelido a ello por una de
las fuerzas del Mundo del Deseo : la Fuerza de Atracción.
Puede
hacerse la objeción de que hay algunas personas de gustos
completamente opuestos, y aún enemigos, en la misma familia, y que
si la ley de Atracción es la que gobierna, ¿ por qué los atrajo a
ambos allí?
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