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La
explicación de tales casos es que durante la vida o vidas terrestres
del Ego, éste ha entablado relaciones con numerosas personas. Estas
relaciones pudieron haber sido agradables o no, implicando en un
caso obligaciones que no se liquidaron entonces y en el otro
injurias y odio contra el agraviado. La ley de Consecuencia exige un
ajuste exacto de cuentas. La muerte "no lo paga todo"; así como por
mudarnos a otra ciudad no liquidamos nuestras deudas monetarias. El
día llegará en que los dos enemigos deban encontrarse de nuevo. El
antiguo odio los ha llevado a ambos a la misma familia, porque el
propósito de Dios es que nos amemos los unos a los otros; por lo
tanto el odio debe transformarse en amor, y aunque se necesiten
muchas vidas de luchas, llegará un momento en el que aprenderán la
lección y se harán amigos mutuos en vez de enemigos. En tales casos
el interés que se tienen mutuamente pone en actividad a la fuerza de
Atracción, la que los junta. Si hubieran sido indiferentes uno al
otro nunca se hubieran encontrado asociados. Así que las dos leyes ,
del Renacimiento y de Consecuencia, resuelven en forma razonable
todos los problemas de la vida humana conforme el hombre avanza
hacia su próximo estado: el super hombre. El rumbo que sigue el
progreso humano es hacia arriba y adelante siempre, dice esta
teoría; no como algunos creen, que han confundido la doctrina del
Renacimiento con las disparatadas enseñanzas de algunas tribus
indias que creen que el hombre se reencarna en los animales o
vegetales. Eso sería una retrogradación. Ni en la Naturaleza ni en
los libros sagrados de la India se puede encontrar nada que sostenga
semejante doctrina. En uno ( uno solo) de los libros religiosos
indios se toca ese punto. En el Kathopanishad (capítulo V, vers. 9),
se dice : "Algunos hombres, de acuerdo con sus deudas (obras) van a
la matriz y los otros al "sthanu". "Sthanu" es una palabra sánscrita
que significa "un pilar", y esto ha sido interpretado como que
algunos hombres, debido a sus pecados, han retrocedido al inmóvil,
reino vegetal.
Los
espíritus encarnan solamente con objeto de adquirir experiencia;
para conquistar al mundo; para sobreponerse a su yo inferior y
conquistar el dominio de sí mismos. Si comprendemos esto,
comprenderemos también que llegará un tiempo en el que no habrá ya
más necesidad de renacer porque se habrán aprendido todas las
lecciones. Las enseñanzas del Kathopanishad indican que, en vez de
permanecer ligado a la rueda de nacimientos y muertes, el hombre
llegará alguna vez a ese estado de inmutable "Nirvana".
En el
libro de la Revelación encontramos estas palabras: "al que venciere
le haré un pilar del templo de mi Dios y él no saldrá más",
refiriéndose a la completa liberación de toda existencia concreta.
En parte alguna se encuentra afirmación autorizada sobre esa
doctrina de la transmigración de las almas. Un hombre que se haya
desarrollado hasta el punto de que tenga un alma separada e
individual, no puede retroceder hasta llegar a ocupar un cuerpo
animal o vegetal, puesto que estos se encuentran bajo un espíritu-
grupo. El espíritu individual es una evolución superior a la del
espíritu-grupo y lo menor no puede contener a lo mayor. |