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La gran ventaja de tal actitud mental cuando se estudia
un asunto, idea u objeto dados, es evidente. Afirmaciones que parecían
positivamente contradictorias (y que han causado discusiones
interminables entre sus respectivos partidarios) pueden, no obstante,
conciliarse, como se demuestra en un ejemplo mencionado en esta obra. La
mente abierta es la única que descubre la concordia, sin embargo, y
aunque se encuentre que esta obra difiere de otras, el autor demostraría
a un auditorio imparcial las bases del juicio subsiguiente. Si se "pesa"
este libro y se encuentra "falto de peso", el autor no se lamentará. Lo
único que teme el autor es el juicio prematuro basado en la falta de
conocimiento del sistema por el que aboga; que se diga que la obra no
tiene fundamento, por no haberle dedicado antes una atención imparcial.
Y debe decir además que la única opinión digna de tenerse en cuenta es
la que está basada en el conocimiento.
Hay una
razón más para que se tenga mucho cuidado al emitir un juicio, y que
para muchos les es sumamente difícil retractarse de cualquier opinión
expresada atolondrada o prematuramente. Por lo tanto , se ruega al
lector suspenda sus opiniones, sean de elogio o de crítica, hasta que el
estudio de la obra lo haya satisfecho razonablemente sobre su mérito o
demérito.
El
Concepto Rosacruz del Cosmos no es dogmático, ni apela a autoridad
alguna que no sea la propia razón del estudiante. No es una
controversia, sino que se publica con la esperanza de que pueda ayudar a
esclarecer algunas de las dificultades que asedian continuamente a los
estudiantes de las profundas filosofías del pasado. Con objeto de evitar
equívocos graves, debe tenerse siempre muy presente, sin embargo, que no
hay revelación infalible alguna sobre este complicado asunto, que
abarque a todo cuanto está bajo el sol, y también todo lo que está por
encima de él.
Decir
que esta es una exposición infalible sería lo mismo que pretender que el
autor fuera omnisciente, y aún hasta los Hermanos Mayores nos dicen que
a veces se equivocan en sus juicios, así que un libro que pretenda decir
la última palabra sobre e misterio del mundo, está fuera de toda
discusión, y el autor no pretende dar sino las enseñanzas más
elementales de los Rosacruces.
La
Fraternidad Rosacruz tiene la concepción más lógica y amplia sobre el
misterio del mundo del que el autor a adquirido algún conocimiento
durante los muchos años que ha dedicado exclusivamente al estudio de
este asunto. En lo que ha podido investigar por si mismo, sus enseñanzas
(Las de la Fraternidad) están de acuerdo con los hechos, tal como él los
conoce. Pero , sin embargo, está convencido de que el Concepto Rosacruz
del Cosmos está lejos de ser la última palabra sobre el asunto; que
conforme avanzamos nuevas vistas se van desplegando ante nuestros ojos y
se iluminan muchas cosas que antes sólo veíamos como a través de un
"cristal empañado". Al mismo tiempo cree firmemente que todas las demás
filosofías del futuro seguirán las líneas principales de esta filosofía,
pues parecen ser absolutamente ciertas.
En vista de
lo antedicho se comprenderá claramente que el autor no considera esta
obra como el Alfa y la Omega , el último conocimiento oculto, ya aunque
se titula Concepto
Rosacruz del Cosmos, el autor desea hacer constar que no
debe tomarse como una "creencia entregada de una vez para siempre" por
los Rosacruces. Debe tenerse en cuenta que esta obra encierra solamente
la comprensión que el autor tiene de las enseñanzas rosacruces respecto
del misterio del mundo, fortalecidas, además, por sus investigaciones
personales en los mundos internos y sobre los estados ante natal y post-
mortem del hombre, etcétera. El autor tiene plena conciencia de la
responsabilidad en que incurre todo aquel que bien o mal guía
intencionadamente a los demás y desea resguardarse a si mismo de tal
contingencia, así como también el resguardar a los demás de caminar en
falso inadvertidamente.
MAX
HEINDEL
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