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Lo
que se dice en esta obra debe ser aceptado o rechazado por el lector de
acuerdo con su propio criterio. Se a puesto todo lo necesario para
comprender las enseñanzas; ha costado muchos trabajos expresarlas en
trabajos que sean fácilmente comprensibles. Por esta razón se ha usado
el mismo término para expresar la misma idea en toda la obra. La misma
palabra tiene el mismo significado en cualquiera parte que se emplee.
Cuando se emplea por vez primera una palabra que describe determinada
idea, se da la definición más clara que es posible dar al autor. No se
han empleado sino palabras castizas de las más sencillas y claras. El
autor ha tratado constantemente de dar definiciones tan exactas y
definidas como el asunto que se esté considerando lo permita, eliminando
toda la ambigüedad y poniendo todo en claro. Hasta que punto lo ha
conseguido es cosa que debe estimarlo el estudiante; pero habiéndose
esforzado todo lo posible para sugerir las ideas verdaderas, se ve
también obligado a resguardarse contra la posibilidad de que se tome
esta obra como una exposición al pie de la letra de las enseñanzas
Rosacruces. El olvidar esto podría dar más peso a esta obra para algunos
estudiantes. Y eso no convendría ni a la Fraternidad, ni al lector.
Tendrían entonces cierta tendencia a echar toda la responsabilidad sobre
la Fraternidad debido a los errores que deben haberse deslizado en esta
como en toda obra humana, de ahí la advertencia expuesta.
Hay
un relato indio que dice que cualquiera que tenga dos líneas
semicirculares en la palma de la mano, en la juntura exterior del
pulgar, "lleva consigo un grano de arroz". Esto quiere decir que será
bien recibido y hospitalariamente tratado donde quiera que vaya. El
autor tiene la marca mencionada y ese pronóstico se ha cumplido
maravillosamente en su caso. Ha encontrado amigos por todas partes y ha
sido tratado por ellos en forma tal que ha sido literalmente abrumado
por sus atenciones. Y lo mismo ha sucedido con este libro. El Dr. Von
Brandis le facilitó los medios para ponerse en contacto por vez primera
con las enseñanzas Rosacruces. El comandante Kingsmill y Jessie Brewster
lo ayudaron lealmente en la parte literaria; Mrs. M. E. Rath Merrill y
Miss Allene Merrill ejecutaron cierto número de dibujos, y en cuanto a
William M. Patterson no solamente prestó al autor servicios personales,
sino que le prestó su ayuda monetaria para que pudiera publicar el libro
al precio de costo. Esta obra ha sido pues, producida por amor. Nadie
relacionado con ella ha recibido ni recibirá ni un céntimo de
recompensa, todos han dado desinteresadamente su tiempo y su dinero. Por
lo tanto , el autor desea expresar a todos ellos su gratitud, y espera
que encuentren otras y más grandes oportunidades para ejercer sus
servicios desinteresados.
Durante los cuatro años que han transcurrido desde que los párrafos
anteriores fueron escritos, el autor ha continuado sus investigaciones
de los mundos invisibles y experimentado la expansión de la conciencia
relacionada con tales reinos de la naturaleza, lo cual se consigue por
medio de la práctica de los preceptos enseñados por la Escuela de
Misterios del Occidente. Otros que han seguido también el método de
desarrollo espiritual descrito aquí, como especialmente adaptado a los
pueblos occidentales, han sido capaces, de igual modo, de comprobar por
si mismos muchas cosas de las dichas en este libro. De este modo, la
comprensión del autor de lo que le fue dictado por los Hermanos Mayores,
ha tenido alguna corroboración, y parece que fue sustancialmente
apropiada; por lo tanto, cree como un deber explicar esto, para dar con
ello estímulo a los que todavía no son capaces de ver por si mismos.
Si
hubiéramos dicho que el cuerpo vital está hecho de prismas en lugar de
puntos, hubiera sido más exacto, pues es por la refracción a través de
estos diminutos prismas que el fluido solar incoloro cambia en rosáceo
según ha sido indicado por otros escritores además del autor.
MAX
HEINDEL
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