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PREGUNTA Nro. 1
LA EXISTENCIA EN EL PURGATORIO
¿La experiencia del Ego en el Purgatorio, continúa desde
la muerte hasta que el panorama llega al momento del nacimiento de la
vida que acaba de terminar, o existen períodos de descanso entre el
término del sufrimiento por ésta, aquélla, o la otra acción, y el
comienzo del sufrimiento por la siguiente?
Respuesta: La Naturaleza que es Dios en Manifestación,
siempre tiende a la conservación del potencial, logrando los más grandes
resultados con el menor consumo de fuerza o energía.
La Ley de Analogía es aplicable a este caso. Si
estudiamos el efecto del cambio en el mundo físico, aprenderemos algo de
su consecuencia en el reino que está por encima de nosotros. Una persona
que se encuentre aquí sufriendo agudamente por un corto tiempo,
generalmente siente el dolor muy intensamente; mientras que aquel que
sufre por años consecutivamente, aunque el dolor que se le inflige,
puede ser igualmente severo, no parece que sienta el sufrimiento con la
misma intensidad. Se ha, por así decir, acostumbrado, y su constitución
en cierto sentido se ha vuelto demacrada y adaptada al dolor; por lo
tanto, el sufrimiento no es sentido tan agudamente por éste, como por la
persona del primer caso.
Sucede lo mismo en la experiencia del Purgatorio. Cuando
una persona (hombre o mujer) ha sido muy dura y rigurosa en la vida,
cuando ha causado profundo dolor aquí, allí, en cualquier parte, y en
cualquier ocasión presentada, encontraremos que su sufrimiento en el
Purgatorio será muy severo, intensificado, por supuesto, por el hecho de
que la experiencia purgatorial es de menor duración que la vida vivida
en la tierra; pero el dolor es intensificado en proporción.
Ahora, por consiguiente, es evidente que si su
experiencia fuera continua, si el dolor causado por un acto fuera
seguido de inmediato por el siguiente, mucho del efecto del sufrimiento
habría de perderse para el alma porque no lo sentiría en su total
intensidad. Por consiguiente,
las experiencias tal como fueron, le llegan en oleadas,
de modo que hay un período de descanso después de cada período de
sufrimiento con el fin de que la total intensidad del siguiente pueda
sentirse.
Algunos pueden pensar, por supuesto, que esto es cruel, y
que es infligir dolor innecesariamente, aprovechando cualquier artificio
para hacer el sufrimiento tan agudo, como sea posible.
Sin embargo esto no es así. Aunque el efecto está allí,
el motivo es un bien mayor, pues la naturaleza, nunca busca vengarse, o
vindicar cualquier mal, sino enseñar a los que se permiten hacer el mal
no repetir el acto, dándole al trasgresor dolor por dolor.
La tendencia en la vida futura es obligarle a que
respete los sufrimientos de los demás y así ser misericordioso con todo
el mundo.
De este modo, la más fuerte intensidad en el dolor es
necesaria para la
conservación de la energía, y para hacerlo bueno y puro
mas pronto que lo que sería en el caso de que el dolor fuese continuo y
el correspondiente sufrimiento aminorado.
MAX HEINDEL
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