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Nunca utilicen
malas palabras contra otro. Esas palabras no deben salir de su
lengua ni deben entrar al oído de los demás. Recuerden que Dios
está dentro de su corazón así como en el corazón de todos los
demás. Él oye y ve todo siempre. ¿No dicen "mi cabeza, mis
manos, mis ojos, mi mente, mi idea"? Veamos, ¿quién es este yo
que posee el cuerpo, la mente, el cerebro? Ese yo es la chispa
de Dios que está en ustedes. Esa chispa está en cada uno, así
que cuando usan palabras duras, crueles, airadas o groseras
contra otro, el Dios en ustedes y el Dios en la otra persona es
lastimado. La lengua es una herramienta, como he dicho. Pueden
hacerse daño a sí mismos y a otros con ella, de modo que tengan
mucho cuidado; úsenla sólo para su propio bien y el bien de
otros. Si la usan para decir palabras bondadosas, para repetir
el Nombre de Dios o cantar su gloria o rezarle, entonces le
están dando el mejor uso.
Voy a decirles
algo más acerca de la lengua. Pueden aprender mucho
observándola: se queda en su casa y rara vez sale al umbral, se
queda tranquilamente adentro; conoce sus límites; no tiene
ningún deseo de andar o vagar por allí. Ésta es una lección que
deben aprender de ella. Ocúpense y háganse útiles en la casa
ayudando a sus padres y hermanos; no anden por la calle de un
lado a otro sin ton ni son; no corran a la casa de otros a
molestarlos. La lengua nunca entra en la boca de otro; permanece
dentro de su propia casa. No es apropiado salir de su casa y
malgastar el tiempo parándose o sentándose ociosamente, mirando
a todos los que pasan. Deben ganarse un buen nombre, tanto en la
casa como en la escuela, por su estricto modo de vida.
¿Saben otra
lección que la lengua está tratando de enseñarles? Observen su
propia lengua cuando están leyendo en voz alta o hablando con
alguien. Se mueve rápidamente de un lado al otro, para adelante
y para atrás, a fin de que el aliento pueda salir como
diferentes sonidos. Y cuando están comiendo la lengua tiene que
moverse bastante rápidamente. ¿Han notado que durante todo este
tiempo, debe ser muy cuidadosa para no encontrarse entre los
dientes? Hay treinta y dos de ellos alrededor de su pequeña
morada, afilados como espadas, que pueden cortar la blanda y
gruesa lengua y herirla, haciéndola sangrar. Sin embargo, ¡vean
cuán hábil, cuán inteligentemente se mueve dentro de la boca,
escapando a los dieciséis pares de despiadados soldados que
están al acecho para herirla! También ustedes deben mirar a su
alrededor para evitar los peligros y accidentes: no caigan en
malas compañías, no se dejen llevar a malos hábitos, no lleven
la deshonra a sus padres o a su escuela. |