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El
arte de observar es el mismo estés observando algo
externo o algo de tu propia biología, eso también está
fuera de ti.
Ya sé que es difícil, porque estás más
identificada con ello; está
muy cerca. Pero el problema no es la
observación, el problema es
la identificación. Hay que romper esa
identificación.
Cuando sientas que llega la menstruación,
trata de observar,
trata de ver lo que trae consigo, ira,
depresión, odio, una tendencia
a pelear, un deseo de dar un berrinche.
Simplemente observa, y no sólo observes, di también al
hombre que amas: «Me llega esto dentro
de mí. Intentaré lo mejor que pueda ser consciente, pero
si me
identifico, tú no necesitas involucrarte, puedes
simplemente observar.
No tienes nada que ver con ello.»
Y el hombre puede saber
que una mujer durante la menstruación está en
dificultades. Ella necesita tu compasión.
Y la mujer debería hacer lo mismo, porque
puede que no lo sepas,
pero también el hombre tiene su período cada mes. Como
no
tiene una expresión física, durante
siglos nadie se ha dado cuenta
de que el hombre también pasa por el
mismo ciclo. Tiene que hacerlo,
porque él y ella son parte de una única totalidad. Un
hombre
también entra, durante cuatro o cinco
días cada mes, en un agujero
oscuro. Tú por lo menos puedes echarle toda la
culpa a tu menstruación.
Él ni siquiera puede hacer eso, porque su menstruación
es sólo emocional. Él pasa por las mismas emociones que
tú. Y como no venían
acompañados de una expresión física, nadie pensó
en ello. Pero ahora
es un hecho establecido que cada mes él pasa
por la misma
situación que tú. Así que él no es superior en ese sentido,
y tú no tienes peor suerte que él.
Surge
la dificultad de que cuando amas a un hombre y vives
con él el tiempo
suficiente, poco a poco vuestros ritmos corporales
se van
armonizando. De forma que cuando tú tienes tu menstruación,
él también tiene la suya. Eso crea el verdadero
problema, los
dos estáis en un
agujero oscuro, los dos estáis deprimidos, los dos
estáis tristes, los dos estáis desesperados. Y os echáis
la culpa el uno al otro.
Así que el hombre tiene que descubrir
cuándo tiene su período.
Y la manera de descubrirlo es escribir todos los días en
un diario cómo va. Y descubrirás un bloque de cinco
días en los que estás constantemente deprimido, de mal
humor, con ganas de pelea.
Observando durante dos o tres meses
-apuntándolo en tu diario-,
llegarás a una
conclusión absoluta: estos son los cinco días. Advierte
a tu mujer: «Estos son mis cinco días.»
Si no son los mismos que los de tu mujer,
está bien, tienes
suerte, porque el problema será sólo la mitad. Así, el
hombre puede
observar cuando la mujer dé berrinches y haga todo tipo
de estupideces.
Él no necesita participar, no necesita responder, no necesita
reaccionar. Debería tomárselo con calma y dejar que la
mujer vea
que se lo está tomando con calma, lo que para ella significará:
«Debería ser consciente.»
Pero si estos períodos coinciden,
entonces es una verdadera calamidad.
Pero también entonces podéis ser conscientes los dos. Tú
puedes
ver que también él está padeciendo su período menstrual,
y no está bien
tirarle más cosas al pobre hombre, y él puede
comprender que tú estás sufriendo y «Es mejor que me
guarde mis historias
para mí».
Simplemente observa.
Pronto existirá la posibilidad... En
realidad eran las religiones del mundo las que han
estado impidiéndolo; el período menstrual
puede desaparecer, y el de la mujer más
fácilmente que el del hombre.
Si estás tomando la pildora, puede que desaparezca. Para
muchas
mujeres la pildora es algo perfecto, el período
desaparece. Así
que no hay nada de malo en ello; toma la
pildora. Y hace sólo unos
días oí que también
han descubierto una pildora para el hombre, así que
también él puede tomar su pildora. |