|
Esto ha creado en el mundo una de las
mayores desgracias. Como no puede proporcionarle
múltiples orgasmos ha tratado de no darle ni siquiera el
primer orgasmo… El sabor del orgasmo puede crear para
él un peligro. Si la mujer sabe qué es el orgasmo,
terminará por darse cuenta de que un solo orgasmo no
satisface; al contrario, provoca más sed. Pero el
hombre ya está exhausto. Lo más astuto, entonces, es
impedir que sepa existe algo como el orgasmo.
Es sólo en este siglo que hemos
reconocido un cierto estado orgásmico al hacer el amor.
Ningún manual sexual, ningún tratado sobre el sexo,
escrito en Oriente u Occidente, menciona siquiera la
palabra “orgasmo”. Parece ser una conspiración.
Vatsyayana –el primer hombre en la historia que escribió
sobre la energía sexual y que la exploró científicamente
–escribió el primer tratado de sexología hace 5,000
años: los Kamasutras o aforismos sobre sexo.
Penetró en el tema lo más profundamente
posible, desde todos los ángulos; no pasó por alto ni el
más mínimo detalle. Describe ochenta y cuatro
posiciones para hacer el amor. No puede ser más
perfecto, no es posible encontrar la 85ª posición. Su
trabajo ha sido exhaustivo. Pero ni siquiera Vatsyayana
menciona el orgasmo. Es simplemente increíble. Un
hombre que ha investigado tan profundamente el sexo, no
se ha cruzado con la existencia del orgasmo.
No; me da la impresión de que está
escondiendo una realidad, y esconder una realidad es un
crimen porque se permite que lo falso continúe como si
fuera la verdad. Y no es un simple hecho referido a la
geografía o a la química; es lo más importante de la
vida humana.
La experiencia del orgasmo, no sólo te
proporciona el placer supremo que puede experimentar el
cuerpo, sino que te proporciona también la certeza de
que esto no es todo. Abre una puerta. Te hace
consciente de que has estado mirando hacia fuera
innecesariamente. Tu verdadero tesoro está dentro de ti.
|