®Inicio | Quiénes Somos? Contáctenos  

Inicio | Santerías | Dietéticas | Info - TerapiasPrácticas | Gacetillas y Talleres | Boletín Semanal | Terapeutas | Comercios | Ayuda | Contáctenos

Nosotros los que hacemos "Armonizando Rosario", nos sentimos orgullosos de poder brindarle este servicio. - 

 

Tendrás todas las semanas Información en tu correo

 suscribir
 dar de baja
 

   
Armonizando Rosario > Gotas de amor para el Alma

 

PAM: divorciada dos veces, madre de dos varones adolescentes 3ª parte

En aquel tiempo nunca habría podido expresarlo con palabras, pero la única forma en que yo sabía estar con alguien, especialmente con un varón, era si él me necesitaba. Entonces no me dejaría, porque yo lo ayudaría y él estaría agradecido.

No es sorprendente que mi primer novio haya sido un inválido. Había tenido un accidente automovilístico y se había roto la espalda. Usaba soportes ortopédicos en las piernas y caminaba con muletas de acero. Por las noches, yo rogaba a Dios que me dejara inválida a mí en vez de él. Íbamos juntos a los bailes y yo me quedaba sentada a su lado toda la noche. Ahora bien, era un muchacho agradable y cualquier chica habría disfrutado el hecho de estar con él sólo por su compañía. Pero yo tenía otro motivo. Estaba con él porque era seguro; como yo le estaba haciendo un favor, no me rechazaría ni me lastimaría. Era como tener una póliza de seguros contra el dolor. Realmente estaba loca por ese muchacho, pero ahora sé que lo elegí porque, como yo, tenía algo malo. Su defecto saltaba a la vista, entonces yo podía estar cómoda sintiendo todo ese dolor y esa lástima por él. Fue, sin duda, mi novio más sano. Después de él vinieron delincuentes juveniles, malos alumnos... todos perdedores.

A los diecisiete años conocí a mi primer esposo. El tenía problemas en la escuela y estaba por abandonar los estudios. Sus padres estaban divorciados pero seguían peleando. ¡En comparación con esos antecedentes, los míos parecían buenos! Podía calmarme un poco, sentir menos vergüenza y, por supuesto, mucha pena por él. Era todo un rebelde, pero yo pensaba que eso se debía a que nadie lo había entendido antes que yo.

Además, yo tenía por lo menos veinte puntos más de coeficiente intelectual que él. Y yo necesitaba esa ventaja. Necesité eso y mucho más para siquiera empezar a creer que yo estaba a su misma altura y que no me dejaría por alguien mejor.

Fuente : Women Who Love Too Much by Robin Norwood

30/08/2010

   
Historias Librerías 
Música Vida Sana 
Enseñanzas El Agua
Experiencias Predictivas
Cocina Natural Oportunidades
Guía  de Empleo Otras Web
Eventos  Eventos Gratis
Rumores Bélicos Niños Índigos
Noticias Rápidas Contaminación
Prog. de Radio Farmacias
Folcklore C. Comercial
  

PUBLICIDAD

 
Notas de Interés
 
 
 
 
 
Inicio | Quiénes Somos? | Contáctenos  Optimizado para 1024x860 © Copyright 2004 " ARMONIZANDO ROSARIO" ®
   webmaster@armonizandorosario.com.ar El contenido de esta web esta disponible bajo los siguientes términos CC 2.5 BY-NC-SA