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Con la terapia llegué a entender mucho sobre mí mismo, pero
creo que también acepté ver algunas cosas sobre Helen que
antes no había querido enfrentar. Ella funcionaba mejor bajo
toda la tensión, la presión y el sigilo de nuestra aventura
que cuando las cosas llegaron a la normalidad. Por eso
nuestro amor murió en cuanto terminó la aventura y comenzó
el matrimonio.
Cuando pude ver todo esto con sinceridad comencé a
recuperarme de la inmensa furia que había sentido contra
ella desde su muerte. Estaba furioso porque el hecho de
estar con me había costado mucho: mi matrimonio, en muchos
sentidos el amor de mis hijos, y el respeto de mis amigos.
Creo que me sentía enfadado. |