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A medida que las demás mujeres compartan sus
historias, usted podrá identificarse con ellas y con sus
experiencias. Ellas la ayudarán a recordar aquello que usted
ha bloqueado fuera de su conciencia, tanto hechos como
sentimientos. Se pondrá más en contacto con usted misma.
Al descubrir que se identifica con las demás
y las acepta a pesar de sus defectos y sus secretos, usted
podrá aceptar más esas características y sentimientos en
usted misma. Este es el comienzo del desarrollo de la
autoaceptación, que es un requisito absolutamente vital para
la recuperación.
Cuando esté lista, compartirá algunas de sus
propias experiencias, y al hacerlo se volverá más honesta y
menos sigilosa y temerosa. Al aceptar el grupo lo que ha
sido tan inaceptable para usted, su autoaceptación
aumentará.
Verá a otras mujeres utilizando en su vida
técnicas que dan resultado, y usted también podrá probarlas.
Verá también personas que intentan cosas que no dan
resultado, y podrá aprender de sus errores.
Junto con toda la empatía y la experiencia
compartida que proporciona un grupo, hay un elemento de
humor que también es vital para la recuperación. Las
sonrisas comprensivas al reconocer un intento más de manejar
a alguien, los aplausos felices cuando alguien ha logrado
superar un obstáculo importante, las risas por las
idiosincrasias compartidas, todo eso es verdaderamente
curativo.
Usted comenzará a sentir que pertenece a ese
grupo. Esto tiene una importancia crítica para cualquiera
que provenga de una familia disfuncional, puesto que esa
experiencia produce intensas sensaciones de aislamiento. El
hecho de estar con otros que entienden su experiencia y la
comparten produce una sensación de seguridad y bienestar que
usted necesita.
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