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“Humildemente me esforzaré en amar, en decir la verdad,
en ser honesto y puro, en no poseer nada que no me sea necesario,
en ganarme el sueldo con el trabajo, en estar atento siempre a lo que como y bebo,
en no tener nunca miedo, en respetar las creencias de los demás,
en buscar siempre lo mejor para todos, en ser un hermano para todos mis hermanos."

El amor en relación con el mundo animal

El no matar a los animales

   El ahimsa es un principio muy amplio. Nosotros somos mortales desvalidos atrapados en la conflagración del himsa. El, refrán de que la vida vive de la vida cobra entonces un profundo significado. Los hombres no pueden vivir un instante sin perpetrar consciente o inconscientemente un himsa menor. El mero hecho de vivir -comer, beber, moverse- implica necesariamente un cierto grado de himsa, de destrucción de vida, aunque ésta sea muy pequeña.

M A H A T M A G A N D H I

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Por ello, un devoto del ahimsa permanecerá fiel a su fe si la compasión es la fuente de la que brotan sus acciones, si evita con todas sus fuerzas la destrucción de las criaturas, incluso de las más diminutas, y trata siempre de salvarlas, luchando incesantemente para liberarse de la espiral mortífera del himsa. Empero, aun cuando aumenten sus autorrestricciones y su compasión, nunca llegará a verse enteramente libre del himsa menor.

Por otra parte, dado que el ahimsa subyacente es la unidad de la vida, el error de uno no puede sino afectar a todos; en consecuencia, el hombre no puede liberarse enteramente del himsa. En tanto sea un ser social, el devoto no puede dejar de participar en el himsa que entraña la existencia misma de la sociedad.

Autobtografia, 1948, pp. 427-29.

Apoderarse de la vida puede ser un deber. Consideremos esta posición.

Destruimos tanta vida como creemos que es necesario para que el cuerpo subsista. Así, para comer nos apoderamos de vida vegetal y de otras clases- y en bien de nuestra salud destruimos mosquitos e insectos semejantes mediante, el uso de insecticidas, pero al obrar de este modo no nos sentimos culpables de irreligión.

M I R E L I G I Ó N

165

20/12/2010  12:16 hs.

 


   
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